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Alva Castro, nuevo 'hombre fuerte' del partido del Gobierno en Perú

El 16º Congreso de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), partido gobernante en Perú, eligió ayer como nuevo hombre fuerte al segundo vicepresidente de la República y actual diputado, Luis Alva Castro, que ya contaba de antemano con el voto de cerca del 50% de los asistentes.Horas antes de la votación, la protesta de muchos delegados de base había enrarecido el ambiente de la reunión más aún de lo que lo estuvo en días anteriores, cuando se produjeron ruidosas críticas contra la gestión del jefe del Estado, Alan García, que presentó la renuncia a la presidencia del partido. En los incidentes resultaron heridos dos fotógrafos y tres delegados.

Los disidentes apristas reclamaron ayer a gritos moralización, más debate en las discusiones de las comisiones, postergación de las elecciones, marginación electoral de parlamentarios y funcionarios oficialistas de las elecciones partidistas internas y hasta un congreso extraordinario para discutir tesis ideológicas y políticas.

El veterano líder histórico y actual vicepresidente de la República, Luis Alberto Sánchez, que a la postre resultó elegido por aclamación como nuevo presidente de la comisión política aprista, fue el principal encauzador de la protesta.

Sánchez, que también es senador, ocupará así el puesto dejado por el presidente Alan García, cuyo cargo directivo partidista fue suprimido por decisión del congreso después de que el jefe del Estado tuviera que soportar, mientras pronunciaba el discurso de apertura de la reunión, gritos como "fuera los amigos" y "sólo los apristas", que calificó de sectarios.

Ahora se insiste en que la agresiva contestación registrada durante el congreso aprista fue producida por elementos infiltrados.

Las prioridades inmediatas en los 18 meses que le quedan de gestión al presidente Alan García son frenar el avance de la derecha y del empobrecimiento de los sectores populares, recuperar la capacidad productiva y la firme autoridad del Estado e impedir el cierre de los espacios democráticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de diciembre de 1988