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El guardia portugués que mató a cuatro compañeros estaba furioso con sus jefes

El guardia republicano que mató cuatro camaradas antes de suicidarse -o ser abatido- en el cuartel de la Guardia Nacional Republicana (GNR) de Ajuda, en Lisboa, estaba "furioso con sus superiores, a los que acusaba de impedirle conseguir el destino que pretendía", afirman los padres del homicida en declaraciones al diario lisboeta O Seculo.

Los superiores de Antonio Manuel Saraiva Antunes insisten en que "nada hacía preveer este gesto, sólo explicable por un rapto de locura", llegando a insinuar que pueda tratarse de un caso de droga. La familia, en cambio, relata que el pasado fin de semana el suboficial se había mostrado indignado con su traslado a las cocinas del cuartel de Ajuda y había proferido amenazas contra sus superiores, a los que acusaba de "querer cortarle las piernas". El hecho de que el homicida no disparó indiscriminadamente parece confirmado por el testimonio de varios heridos y la identidad de los muertos, todos ellos oficiales. Las armas utilizadas -un fusil de caza automático, con municiones de gran potencia, comprado cuatro días antes, y una pistola, también personal- sugieren premeditación. Otro diario lisboeta, el Europeu, desmiente la tesis del suicidio y afirma, citando fuentes militares, que Antunes fue "abatido por el oficial de servicio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de noviembre de 1988