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'Operación puracé'

La policía antinarcóticos de Colombia se dedica, desde el pasado mes de octubre, a destruir, una a una, las plantas de marihuana sembradas en 1.200 hectáreas de tierra. Se denomina la operación puracé y es la más importante que hasta el momento ha realizado esta rama de la policía. El operativo se desarrolla en Corinto, municipio de la provincia del Cauca, al sur del país. Allí, hace cuatro años, el grupo guerrillero M-19 firmó los acuerdos de paz con el Gobierno de Belisario Betancur. Desde entonces, este grupo y el Sexto Frente de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) controlaban la zona."Estamos rompiendo con el mito de que la única autoridad en la región es la guerrilla", dijo a este periódico el comandante de la zona sur de la policía antinarcóticos. Más de 500 hombres armados de machetes, guadañas mecánicas y fumigadoras manuales para regar clifosato van destruyendo los cultivos. Jamás se desprenden de sus fusiles. Siempre temen el ataque de los grupos guerrilleros.

Ante la falta de incentivos para los cultivos tradicionales (café y caña de azúcar), los labriegos de la región -unas 800 familias- se dejan seducir por las facilidades que les brindan unos extraños que les dan, sin ninguna traba, créditos para sembrar marihuana y cocaína. La guerrilla se encarga luego de cobrar un impuesto a los intermediarios del negocio. En cada cosecha en Corinto se recogían 5.200 toneladas de marihuana. La mayoría era exportada a Canadá.

Por su parte, la policía ha cumplido con su promesa de no fumigar el clifosato desde aeronaves, no perjudicar los otros cultivos y respetar la tradición indígena de tener siempre, junto a la casa, 50 matas de cocaína.

La operación puracé es la tercera gran operación antinarcóticos que se realiza en zona de guerrilla durante este año. En enero el Ejército tomó las riberas del río Guayabero, en la zona selvática del Guaviare. A mediados del año, la acción se repitió en el río Caguán en las selvas del Caquetá. Los dos eran santuarios intocables de las FAR.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 1988