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El Ejercito venezolano mata a 14 pescadores a los que confundió con "narcoguerilleros"

Las fuerzas armadas venezolanas han cometido en menos de una semana una serie de equivocaciones que dejan mal parada a la institución militar. En una de ellas, el pasado sábado, mataron a 14 pescadores al confundirlos con narcotraficantes colombianos. En la segunda, el miércoles de la semana pasada, mientras el presidente, Jaime Lusinchi, se encontraba en Uruguay en la cumbre de los ocho, tanques de asalto cercaron Miraflores, el palacio del Gobierno, y La Viñeta, residencia oficial de los jefes de Estado visitantes, en un confuso incidente aún sin aclarar.En forma sigilosa, 14 blindados de fabricación brasileña, con tropas del Ejército al mando de un comandante, se movilizaron hasta la sede del Gobierno venezolano, causando sorpresa entre los vecinos.

Incluso el ministro de Relaciones Exteriores, encargado de la presidencia, Simón Alberto Consalvo, no se percató inicialmente de que los tanques estaban rodeando la residencia oficial de La Viñeta.

Poco después de producirse la extraña movilización de tropas, éstas fueron retiradas a sus cuarteles, sorprendiendo aún más a los escasos transeúntes. Un comandante y un capitán, responsables de la acción, fueron arrestados. Sin embargo, la noticia no trascendió hasta dos días después, y la explicación oficial tardó cinco días en llegar.

El sábado pasado, en el Alto Apure, cerca de la frontera con Colombia, hubo un incidente que implicó también al Ejército. Una primera versión oficial decía que las tropas venezolanas habían dado muerte a 14 presuntos narcoguerrilleros colombianos, en un enfrentamiento con 50 hombres del Ejército de Liberación Nacional (ELN) colombiano. El propio ministro venezolano de Defensa, Italo del Valle Allegro, afirmó que el incidente estaba totalmente controlado. En cuanto a la alarma que habían producido los tanques, dijo que todo está tranquilo y que el país puede confiar en su Ejército.

Posteriormente se descubrió que la matanza en el Alto Apure no era de colombianos, sino de simples pescadores venezolanos de la población del Amparo, que fueron acribillados por la guardia nacional mientras disfrutaban pacíficamente de una cena nocturna a la luz de una fogata en el río. Aparentemente, los confundieron con narcoguerrilleros.

El presidente Lusinchi no ha querido adelantar una opinión hasta tener los resultados de la investigación iniciada sobre la nacionalidad de las víctimas. Y sobre los rumores del intento de derrocamiento dijo que no hay motivos de preocupación.

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Lusinchi aclaró que el movimiento de carros de combate fue una acción para proteger al ministro Consalvo después de haber recibido informaciones sobre un eventual atentado. "Ésa es la pura verdad", afirmó.

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