Carlos Montoya volvió, tras 30 años, al Village Gate, de Nueva York

El guitarrista español Carlos Montoya, acostumbrado a las audiencias; de las más importantes salas de conciertos del mundo, ha regresado al pequeño club del Village neoyorquino donde actuó por primera vez, hace exactarnente 30 años, en el día de su apertura, un 23 de septiembre.Acompañado de su inseparable mujer, la americana Sally, con quien lleva más de 50 años casado, el guitarrista hizo sonar su guitarra flamenca en la intimidad del pequeño auditorio (450 asientos) del Village Gate, un club que mantiene el liderazgo de la música en el barrio bohemio de Manhattan y por donde han desfilado todo tipo de estrellas. Frente a una audiencia atenta, silenciosa y que llenó la sala media hora antes del concierto, Carlos Montoya interpretó los temas más conocidos de la guitarra flamenca, desde la saeta hasta unas bulerías, a las que no les falló el ritmo de su mano experta.

Las manos del guitarrista parecen enfermas e indecisas hasta que atrapan las cuerdas de una guitarra que ha viajado por todo el mundo, aunque en los últimos 20 años no ha sonado en su patria.

"A España vamos todos los años, a comer bien, pero Carlos no quiere actuar allí porque todo tiene que ser a través del Ministerio de Cultura", dice su mujer, "y él odia la burocracia".

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