Tres niños de corta edad mueren en el incendio de su casa

Dos niñas gemelas de ocho meses de edad y su hermano de dos años fallecieron a causa del incendio que se declaró en el domicilio familiar, situado en la calle de Pujosa de Palma de Mallorca. El incendio, que se produjo a las 3.30 de ayer por causas aún desconocidas, afectó a la habitación en la que dormían.

Los padres, Manuel Ángel Roca y María Inés Mariño, fueron ingresados en el centro sanitario de Son Dureta aquejados de asfixia y fuerte traumatismo, después de que lograran salir del inmueble saltando por una ventana en compañía de su hijo mayor, Isaac Manuel, de cuatro años de edad.Fuentes de la Policía Nacional calificaron ayer de "dudosa" la versión inicial de las causas del incendio ofrecida por Isaac Manuel Roca, hermano mayor de los tres fallecidos. Según declaró éste a los bomberos, el incendio se produjo cuando él mismo manipulaba un petardo en el interior de la habitación en la que dormían.

Fuentes de la policía consideraron inverosímil esta versión, atendiendo a la hora de la madrugada en la que se declaró el incendio. Por otra parte, vecinas del inmueble afirmaron que María Inés Mariño, madre de las víctimas, afirmó apenas salir de la casa que entre la 1.30 y las 2 de la madrugada entró en la habitación de sus hijos y los halló durmiendo.

Patricia María y Tamara Luz, las dos gemelas, y su hermano Wilmar Fabián ocupaban una de las dos habitaciones de que dispone la casa, una planta baja que no supera los 10 metros de largo por cuatro de ancho. "Una verdadera pocilga", según afirmó una de las vecinas", que aseguró que dificilmente podría vivir allí una persona sola.

Fue precisamente esa vecina quien advirtió a la policía municipal de la existencia del incendio. Según declaró, se percató de ello tras oír desde su casa los insistentes bocinazos que daba un automovilista que en ese momento pasaba por esa calle. "También oí los gritos de los niños, que lloraban mucho", declaró, "pero pensé que los padres debían estar discutiendo y que los niños se habían asustado. Eran unos lloros muy desesperados. En ese momento ya se debían estar quemando, los pobrecitos. Abrí la puerta y vi que el fuego salía por la ventana, y llamé a la policía".

Los padres fueron avisados del incendio por el hijo mayor, con el que saltaron por una de las ventanas. Al intentar entrar de nuevo para sacar al resto de sus hijos, no pudieron hacerlo a causa de la envergadura de las llamas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 19 de septiembre de 1988.

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