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Ofrendas florales a Rafael Casanova y recepción en el Parlamento catalán

Barcelona
La Diada Nacional de Cataluña registró ayer, como en anteriores ediciones, numerosos incidentes en los que fueron detenidos 28 jóvenes. A diferencia de años anteriores, algunos de los altercados más graves fueron protagonizados por distintos grupos independentistas que se pelearon entre sí. Al menos seis activistas de las dos ramas del Moviment de Defensa de la Terra (MDT) resultaron heridos. Aparte de los actos independentistas, con asistencia escasa, la Diada se caracterizó por las conmemoraciones institucionales. Sólo dos grupos parlamentarios, Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya, convocaron manifestaciones, que resultaron poco nutridas.

Las primeras autoridades de Cataluña asistieron ayer a la recepción ofrecida por el presidente del Parlamento autonómico, Joaquim Xicoy, en el palacio del parque de la Ciutadella. El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y su gobierno en pleno; el delegado del Gobierno en Cataluña, Francesc Martí Jusmet; el capitán general de la región militar Pirenaico-Oriental, José Luis Carrasco Lanzos; los alcaldes de Barcelona, Pasqual Maragall, y de las principales ciudades catalanas; diputados a Cortes y autonómicos y numerosos exponentes del mundo de la cultura, el arte y la economía.El Gobierno catalán, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, representaciones de los partidos y de numerosas entidades cívicas efectuaron la tradicional ofrenda floral ante el monumento a Rafael Casanova, el conseller en cap de Barcelona que ha simbolizado la defensa de la ciudad en 1714 frente a los ejércitos de Felipe V.

El presidente Pujol, que realizó la ofrenda floral a las 10 horas, declaró que esperaba que el día de la fiesta nacional catalana se celebrara "en tono pacífico". Añadió que no deseaba que fuera una jornada reivindicativa "si por este término entendemos lucha, sino una fiesta de afirmación de Cataluña".

El alcalde de Barcelona hizo la ofrenda acompañado de representantes de todos los grupos políticos integrados en el consistorio municipal, tanto los de la mayoría como los de la oposición. Maragall declaró que, en esta ocasión, la fiesta no tiene otra significación que la "de la continuidad en la consolidación de la autonomía".

En las inmediaciones de este monumento instalaron sus tenderetes los partidos y organizaciones nacionalistas e independentistas. El público congregado allí aplaudió a las representaciones que iban a efectuar ofrendas florales. Como cada año, el grupo que obtuvo una acogida más cálida fue la agrupación de ex miembros del cuerpo de carabineros de la Segunda República, que acudieron al acto uniformados y en formación.

La dirección del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) depositó también una corona de flores en la tumba de Casanova, en la iglesia de Sant Boi de Llóbregat, a unos 15 kilómetros de Barcelona, donde reposan sus restos. A este acto, organizado po r los ayuntamientos de la comarca del Baix Llobregat, asistieron el líder del PSC, Rairnon Obiols, y el alcalde de Barcelona.

Obiols declaró tras este acto que es positivo que la Diada tenga el doble carácter festivo y reivindicativo que ha adquirido en los últimos años. "Esta dualidad es buena y una cosa no es contradictoria con la otra porque hemos de aprender a respetar todas las posiciones", precisó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 1988