Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Alvelo padece una lesión medular irreversible

José Manuel Alvelo, de 27 años de edad y futbolisla del Celta de Vigo, jugó en la noche del sábado pasado el último partido de su vida. Pocas horas después, al amanecer, un accidente de tráfico le produjo una fractura de vértebras cervicales y una lesión medular de carácter irreversible. Ayer fue ingresado en el Centro Nacional de Rehabilitación de Parapléjicos, de Toledo, en el que se prevé que esté unos seis o siete meses. Su primera inquietud fue por la reacción de su padre, ya que se está recuperando de un infarto de miocardio.

José Manuel Alvelo, el jugador más veterano en la plantilla del Celta pese a su juventud, no podía imaginarse el pasado sábado por la noche que: aquel partido recién terminado había sido el último de su vida. Mientras escuchaba los aplausos del público de Balaídos por la victoria de su equipo sobre el Botafogo, brasileño, es probable que penara en una temporada brillante, en un porvenir de color rosa. Así que decidió celebrar el éxito yéndose a cenar a un céntrico restaurante vigués con su novia, Sami Iturbe, de: 22 años, esudiante de COU y que le ayuda en una tienda de ropa de su propiedad.Hacia las tres de la madrugada, del domingo,José Manuel dejó a Sami en su casa y se fue a la cercana Sanxenxo para, según unas versiones, tomar unas copas con Julio César Abad Díaz, aunque su tía María José Menéndez, que le acompañó ayer, al igual que Sami, en su traslado al Centro Nacional de Rehabilitación de Parapléjicos, de Toledo, dice que lo hizo porque en esa localidad es donde reside con sus padres, de los que es el único hijo. Lo cierto es que, entre las siete media y las ocho de la mañana, Julio César y José Manuel regresaban a Vigo por la autopista de Pontevedra junto a Joaquín Cartea Sánchez y Ana Salceda Martínez, "unos conocidos", matiza Sami, "que les habían pedido el Favor de llevarlos en su coche".

Por causas que no se han concretado, el Peugeot 205 que conducía Julio César golpeó en la barandilla de la calzada y se salió de ella para chocar contra un muro. "José Manuel, que iba en el asiento trasero, debió de ser despedido contra el parabrisas y sufrió un profundo corte en la frente. Después, de rebote hacia atrás, se lastimó el cuello", trata de explicar, a modo de hipótesis -Alvelo no recuerda con detalle lo sucedido-, el doctor Jenaro Borrás, el médico del club gallego. Julio César y Joaquín resultaron con heridas graves, en tanto que las de Ana se calificaron de leves Enseguida se comprobó que Alvelo, aparte de la brecha de la cabeza y otra en una pierna, tenía una fractura de vértebras cervicales.

Internado en el sanatorio vigués de Nuestra Señora de Fátima, José Manuel recibió las primeras atenciones. Luego, ante la indisponibilidad de camas en la unidad para parapléjicos de La Coruña, se optó por ingresarle en el Centro Nacional. Su traslado a Toledo se efectuó en un avión militar, hasta el aeropuerto madrileño de Cuatro Vientos, y en un helicóptero. Le acompañaron su novia, Sami; su tía María José, el doctor Borrás y el capitán del Celta, Lucas. En el recinto hospitalario le aguardaba el presidente de la federación española, Ángel María Villar.

Alvelo fue acomodado en la UCI y se le practicó una serie de pruebas. El director del centro, el doctor Jesús Mazaira, dio a conocer más tarde el parte siguiente: "José Manuel Alvelo tiene una lesión medular nivel C 6 por fractura de luxación vertebral C 6-7. Se encuentra consciente y sus constantes hemodinámicas y respiratorias son aceptables. La lesión medular, desde el punto de vista neurológico, se puede considerar irreversible". Según el doctor Mazaira, y en la confianza de que en los próximos días no surjan complicaciones respiratorias, digestivas o de otro tipo, durante la fase aguda, que durará alrededor de un mes, se estudiará la conveniencia o no de intervenirle quirúrgicamente para fijar la fractura. Se prevé que la estancia de José Manuel se prolongue por espacio de seis o siete meses.

Suavizar la realidad

El doctor Borrás procuró suavizar la realidad a Alvelo. "Olvídate del fútbol. Te esperan dos años de trabajo muy duro en la rehabilitación, pero saldrás adelante", le dijo para marcarle una meta esperanzadora. Las impresiones de los especialistas, sin embargo, son pesimistas. José Manuel, que pretendía mantenerse tan animoso como siempre y que, en la noche del domingo al lunes, incluso bromeaba con que quería dar patadas al balón, como recuerda entre lágrimas Sami, es casi seguro que quede paralítico del cuello hacia abajo. A lo sumo, podría mover un poco las muñecas y los dedos de las manos.La plantilla del Celta, informa José Ayala desde Vigo, se entrenó ayer con normalidad sólo aparente. Todos pensaban, "con dolor y rabia", en palabras de Manuel Rodríguez, el secretario técnico, en la desgracia de Alvelo. El portero Maté declaró: "Tenemos un nudo en la garganta. La vida es muy injusta con algunas personas. Pero vamos a demostrar lo que es nuestro compañerismo".

A su vez, Mosquera, uno de los mejores amigos de José Manuel en el conjunto y que fue el primero en verle tras el accidente, añadió con la voz quebrada: "Su mayor inquietud al enterarse de su grave estado fue por su padre, que ha tenido un infarto de miocardio. Teme que le dé otro ataque".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de agosto de 1988

Más información

  • El futbolista del Celta que sufrió un accidente de tráfico, ingresado en un centro para parapléjicos