Malentendidos
Permítame hacer uso de este espacio para deshacer algunos de los malentendidos existentes en la réplica del señor Batlló, de fecha 23 de junio, a mi artículo del 7 del mismo mes. Aclaro la confusa lectura que de lo que yo,escribí ha hecho este benemérito editor únicamente en los siguientes puntos:1. Interpreta literalmente como una confesión lo que era un marco simulador de subjetividad y diálogo fingido, precisamente para no pretender hablar en docta. Por lo que no queda más remedio que negar la mayor: no, no "debe de funcionar" en mí tina "solidaridad gremial" contra los editores, porque su suposición de que yo podía ser una "víctima" de ellos es errónea. Más aún, y esto sí es rigurosamente autobiográfico, he vivido por dentro las vicisitudes y penurias del meidio porque precisamente mi primer trabajo, recién terminados los estudios de filosofia, lo tuve en Ediciones Guadarrama, cuyo catálogo sigue siendo hoy muy estimable.
2. No sé si también de otros, pero desde luego es práctica habitual de este diario presentar a los firmantes esporádicos, excepto cuando son bien conocidos, cort los cargos, títulos, profesión, etcétera, que les correspondan (mis datos me los pidieron por teléfono, de modo que nada tengo que ver en lo de las mayúsculas).
3. Mal podría yo haber tomado nota del contenido del artículo que me recomienda, si se tiene encuenta que el mío fue escrito y eriNriado, con anterioridad a la publicación de aquél; concretamente, en los primerísimos días de mayo. Y, puestos a recomendar, pienso que debería recomendarme también el del filósofo Eugenio Trías, aparecido aquí el día 26.
Nada más. Lo obvio o lo no pertínente no requiere ningún tipo de explicación. Cordiales saludos.- Magdalena Mora.


























































