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REVISTA DE PRENSA

¿Qué tiene que ver el sexo?

Nueva York,

El sexo ha sido siempre un tema delicado entre los cristianos, aunque les es difícil explicar por qué. Ello debe remontarse de alguna forma hasta Adán y Eva; sin embargo, Dios maldijo a nuestros antepasados primates no por una clara falta sexual, sino por una desobediencia al comer del "árbol de la Ciencia del Bien y del Mal". Mientras los Diez Mandamientos prohibían el adulterio, Dios impuso a la Humanidad ser fértil y multiplicarse dentro del matrimonio. Entonces, ¿cómo algunos maestros cristianos -al revés que sus colegas judíos que encuentran la procreación una bendición no problemática- llegan a ver la sexualidad como una necesidad desagradable? Elaine Pagels, profesora de la universidad de Princeton, señala estas cuestiones en su nuevo libro Adán, Eva y la Serpiente. Los primeros siglos después de Cristo, asegura, no fueron una edad de oro para la cristiandad, sino una babel de herejías y ortodoxias a las que San Agustín hizo acallar. "La óptica pesimista de San Agustín sobre la sexualidad, la política y la naturaleza humana se convirtió en la influencia dominante en la Cristiandad occidental", escribe, y coloreó toda la cultura occidental, cristiana o no, desde entonces". Antes de Agustín, argumenta Pagels, el Génesis se leía como una promesa de libertad no sólo en cuanto a la voluntad, sino a la libertad política. ¿Por qué los creados a imagen y semejanza de Dios debían servir a los tiranos en la tierra?26 de junio

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de junio de 1988