Un socialismo vasquista
ENVIADO ESPECIAL Los socialistas vascos han optado por un dilatado período de convivencia y corresponsabilidad con el Partido Nacionalista Vasco. El congreso del PSE-PSOE ha aprobado por unanimidad una estrategia política para los próximos tres años en la que la sensibilidad vasquista sustituye a la oposición frontal al nacionalismo, mantenida por la actuación "exclusivista y excluyente" de los nacionalistas, según los dirigentes del PSOE, pero que ha perdido vigencia al compartir los nacionalistas el Gobierno de Euskadi con el PSE.
Los socialistas vascos, y al frente de ellos Ramón Jáuregui, consideran que en este momento la predisposición al entendimiento, más que a la confrontación, favorece que el PNV responda con pragmatismo a los problemas de la sociedad vasca y que el consenso beneficie la estabilidad política y las perspectivas de recuperar la paz, el progreso económico y el bienestar social.
Frente a los ribetes antinacionalistas de congresos anteriores, la ponencia política aprobada en este señala que forma parte de la tradición socialista "la asunción consecuente de las peculiaridades y hechos diferenciales que en cada momento histórico ha producido la dinámica social del País Vasco".
Ramón Jáuregui precisó a este diario que "el PSE no va a volver a caer en el error de finales de los años setenta, consistente en que sucesivas asunciones de reivindicaciones nacionalistas nos llevaron a posiciones antinaturales. No queremos asumir nada del nacionalismo".


























































