Intentona
De la primera ronda de las elecciones legislativas se pueden sacar tres conclusiones. La más importante es que los franceses no han querido entregar la totalidad de los poderes, legislativo y ejecutivo, en manos de una formación política hegemónica sin contrapeso en la Asamblea.La segunda es que, aun siendo favorables al principio de la apertura, los franceses no han confiado en el primer ministro ni en su Gobierno para llevarla a cabo.
En el caso de las cifras que esperaban los socialistas, un enorme avance sobre la derecha, la apertura no podía ser más que una distribución de limosnas, peor aún, un llamamiento inequívoco a la abjuración. Cuando Emmanuelli decía "Apertura sí, pero hacia la izquierda", ¿era una metedura de pata o una manifestación personal de arrogancia?
Con buen sentido los franceses se han percatado de la contradicción, que en realidad era muy aparente, entre las promesas y las verdaderas intenciones. Han olfateado la trampa y, mediante su voto, se han negado a caer en ella.
La intentona ya está señalada, ahora hace falta transformarla. La llave del éxito está en manos de los millares de abstencionistas que han pasado de urnas.
Corresponde a la derecha movilizarlos. El domingo próximo es posible instalar en la Asamblea una oposición fuerte. No es imposible reconducir una mayoría.
6 de junio


























































