FERIA DE NIMES

Miura, '¡oh, la, la!'

ENVIADO ESPECIAL

Los toros de Miura lidiados ayer salieron de espectáculo. Del talante asustador tan solo hubo un lote, el de José Antonio Campuzano. Y cómo no, se encontraron con este diestro todo oficio, todo veteranía y capaz de ofrecer la lección para quien quisiera aprenderla.

Poderles a los Miura en su trágico juego es tarea difícil, sólo se logra sabiendo torear y a conciencia como así hizo Campuzano. Dominador en el cite largo cuando se traía toreado a su primero que bien mostraba su áspera condición al tercer muletazo.

El cuarto toro de Eduardo Miura recortaba el viaje, estiraba la gaita y soltaba el gañafón. Unas veces lo soltaba a la hombrera, otras a las zapatillas, y ahí sereno y maestro José Antonio Campuzano, pudiendo y perfectísimo de colocación.

Miura / Campuzano, Ojeda, Mendes

Seis toros de Miura, bien presentados y bravos; el quinto, premiado con vuelta al ruedo, José Antonio Campuzano: división; fuerte ovación con salida al tercio. Paco Ojeda: oreja; bronca. Víctor Mendes: oreja; dos orejas. Arenas de Nimes, 21 de mayo. Cuarta corrida de feria.

Réplica magistral

De peor catadura salió el cuarto que por añadidura echaba la cara a arriba a medio embestir la franela. Pues en réplica magistral volvía a estar Campuzano, don José Antonio, hecho un portento. Seguro en el cite, tragando, porfiando, aguantando y extrayendo, entre varios, tres naturales impecables con el mérito máximo de hacerlo ante aquel bicho.La lección de saber torear a los Miura quedaba perfectamente expuesta. Otra cosa es que pueda ser aprendida por quienes ignorantes de estos cometidos no gustan de vérselas en tamañas campañas.

Y si el maestro de la tarde fue Campuzano, don José Antonio, el aventajado alumno de la fiesta era Víctor Mendes. Sus Miuras fueron de espectáculo y poseedor el portugués de vitola popular, ofreció a la concurrencia, que reventaba el gran anfiteatro romano nimeño, toda una muestra del toreo más pletórico, vistoso y personal que pueda verse.

Excelente en las verónicas ajustadas y seguro en banderillas, sobre todo con un perfecto par al quiebro. Portentoso en la muleta, aguantaba el viaje del Miura tras mostrar éste su dramática credencial. El triunfo fue de clamor.

Paco Ojeda completó la tema. Le ofrecieron una oreja popular de su primero y un broncazo tras la muerte del quinto. Y aún le quedan dos tardes más en esta Feria de Nimes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de mayo de 1988.