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Muchos ancianos y pocos especialistas

En toda España no hay más de 100 geriatras. Los españoles mayores de 65 años son ya casi cinco millones. Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, en el año 2001 serán 6,21 millones (14,9% de la población total). "Tendríamos que disponer de unos 500 o 600 médicos geriatras, aunque el ideal sería tener unos 1.000, como en el Reino Unido", opina Fernando Jiménez Herrero, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, fundada hace 40 años.La geriatría o medicina del anciano está reconocida en España como especialidad desde 1978. Su desarrollo ha sido lento, por carecer de estructuras hospitalarias suficientes. Desde 1948 se estudia en el doctorado de las facultades de Medicina, y este año ha empezado a impartirse en el ciclo de pregrado en la universidad de Salamanca. En los próximos años, la asignatura de geriatría se implantará con carácter optativo en otras facultades, en virtud de la homologación académica impuesta por la Comunidad Europea.

La implantación de la asistencia geriátrica especializada "es prácticamente anecdótica en nuestro país", se apostilla en las conclusiones del estudio El médico y la tercera edad. "Apenas existe una docena de verdaderos servicios de geriatría hospitalarios", sigue el informe. Un 83% de los médicos desearía enviar a sus pacientes a hospitales con servicios de geriatría. Y es que el 74% de los mayores señalan como "lo peor de la ancianidad", los achaques, las enfermedades y la pérdida de facultades. Un tercio de las consultas externas en ambulatorios corresponden a personas de la tercera edad, mientras que en los hospitales ocupan el 40%, de las camas.

Entre los padecimientos que sufre la población anciana en España, según el estudio El médico y la tercera edad, destacan las enfermedades cardiacas y cerebrovasculares, las dolencias del aparato locomotor y respiratorio y los trastornos metabólicos y mentales.

Los procesos patológicos más dolorosos, por lo que suponen de pérdida de integración social, son la visión y audición defectuosas. El estudio señala, completando el espectro de trastornos más frecuentes, las alteraciones de nutrición y la facilidad para las caídas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de abril de 1988