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El Tribunal de Cuentas cuestiona las ayudas recibidas por GEE

General Eléctrica Española (GEE, actualmente Conelec), el antiguo fabricante de bienes de equipo que en 1986 pasé a manos de la gestora anglo-italiana Arbobyl, "deberá perder la totalidad de los beneficios obtenidos" en concepto de subvenciones desde febrero de 1982, como consecuencia del incumplimiento de las obligaciones contraídas con la libración de estas ayudas, según concluye un informe del Tribunal de Cuentas que el próximo martes será sometido a votación en el Congreso de los Diputados.Las ayudas concedidas a GEE consistieron en el aplazamiento de seis años en el pago de las deudas de la Seguridad Social, que al 31 de diciembre de 1981 ascendían a 1.081 millones pesetas. Asimismo, otro de los apoyos consistió en la autorización al Banco de Crédito Industrial (BCI) a conceder un crédito a GEE por un importe de 1.250 millones de pesetas, al tiempo que libraba una subvención de 750 millones para la reestructuración industrial. El dictamen del Tribunal de cuentas se refiere a las aportaciones públicas recibidas por la empresa desde 1982.

El tribunal fiscalizó el grado de cumplimiento de las obligaciones adquidridas por General Electrica Española desde esa fecha, contemplando el plan de reestructuración industrial 1982-1984 de la sociedad, que constuyó la base para la emisión de las subvenciones y ayudas recibidas.

La empresa manifestó en su día su confianza en que las alegaciones del tribunal fueran desechadas. Ésta confianza se basaba en la drástica variación a la baja experimentada por el mercado durante el programa, alegada por la empresa. Según la antigua GEE, las desviaciones registradas no han dependido de circunstancias que puedan imputarse a su voluntad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de marzo de 1988