Severo Ochoa, doctor 'honoris causa' por la universidad de Valladolid

Severo Ochoa, premio Nobel de Medicina en 1959, fue investido ayer doctor honoris causa en Bioquímica por la universidad de Valladolid., en un acto que registró momentos muy emotivos. Al científico se le saltaron las lágrimas cuando evocó la memoria de su esposa, Carmen García Covián, ya fallecida. "Qué satisfacción hubiese sido para Carmen, la compañera iluminaria de mi vida, haber podido compartir conmigo estos momentos", dijo entre sollozos.El Nobel español recordó también al gran histólogo vallisoletano Pío del Río-Hortega, a quien se refirió como una de las personas a las que más ha admirado, querido y respetado. En unas declaraciones previas a la investidura, Severo Ochoa señaló que la investigación en España va progresando y es buena cualitativamente, pero aún escasa. Fue padrino de la ceremonia el catedrático José María Recio Pascual, que elogió la labor investigadora del nuevo doctor honoris causa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 11 de marzo de 1988.

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