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Cuatro años de cárcel para Alfonso Milans del Bosch por el atentado contra el bar El Largo Adiós, de Valladolid

Alfonso Milans del Bosch Jordán de Urriés, de 24 años, legionario y sobrino del ex general condenado por el intento golpista del 23 de febrero de 1981, ha sido condenado a cuatro años y cinco meses de prisión por su intervención en el atentado ultraderechista contra el bar El Largo Adiós, de Valladolid, hecho ocurrido el 6 de enero de 1981 y en el que resultó gravemente herido Jorge Ignacio Escribano. Alfonso Milans ha sido considerado autor de un delito de asesinato frustrado y otro de tentativa de incendio, pero se le ha aplicado la atenuante de ser menor de edad en la fecha del atentado.El 3 de mayo de 1984, la Audiencia Nacional ya condenó a los ultras Luis Alfonso Esteban Rebollo y Francisco José García Ruiz por el asalto al bar. Alfonso Milans del Bosch deberá indemnizar, conjuntamente con los otros dos ultraderechistas condenados anteriormente, con nueve millones de pesetas a la víctima. Los hechos probados de la sentencia de 1984 han sido recogidos en la nueva sentencia, que precisa que Alfonso Milans del Bosch fue el jefe del grupo que dirigió la denominada "operación de castigo", que tenía el doble objetivo de atentar contra la vida de drogadictos y afiliados a organizaciones de izquierda y de causar daños en el bar, que según los condenados los acogía.

Al son de un himno

La operación, según la sentencia, fue preparada a las doce de la mañana del 6 de enero de 1981, y a las seis de la tarde, los ultraderechistas se reunieron en las escalinatas de la catedral, próxima al bar. Al poco rato, y de acuerdo con el plan convenido, Milans del Bosch dio la señal de puesta en marcha a los acordes de un himno elegido como contraseña. Al llegar al bar, simultáneamente, García Ruiz rompió las cristaleras con una barra de hierro enguantada y Alfonso Milans del Bosch arrojó precipitadamente al interior una botella que contenía gasolina.Milans se olvidó de encender la mecha, y por eso, al romperse la botella, la gasolina se derramó, pero no llegó a prenderse. Mientras tanto, Esteban Rebollo realizó varios disparos hacia el interior del local, a través de otra cristalera, que alcanzaron a Jorge Ignacio Simón, entonces estudiante de Derecho y deportista, que era desconocido para los agresores y no estaba significado por sus ideas políticas. Una de las balas le produjo hundimiento craneal, aunque no llegó a afectarle el cerebro, y la otra se le incrustó en la quinta vértebra, lo que le produjo paraplejia irreversible, con pérdida de movimientos en la pierna derecha y le causa dolores al andar.

Después de la agresión Milans y su grupo se dieron a la fuga y se reunieron más tarde en la cafetería Oxford. Los miembros del grupo fueron localizados y detenidos al poco tiempo, aunque Milans consiguió huir y fue declarado rebelde. El 15 de abril de 1986 estaba alistado en el tercio Alejandro Farnesio de la Legión, con base en Ronda, y comunicó a sus superiores jerárquicos que él era la persona que había intervenido en el atentado contra el bar El Largo Adiós, por lo que fue puesto a disposición del juez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de febrero de 1988