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TRIBUNALES

Un preso, testigo de la defensa, vio cómo los funcionarios se preparaban para golpear a Rueda

Francisco del Moral Espinosa, preso propuesto por las defensas de los funcionarios acusados de causar la muerte del recluso Agustín Rueda en la prisión de Carabanchel el 13 de marzo de 1978, declaró ayer en el juicio que observó como un grupo de seis funcionarios se quitaron los anillos y los relojes y se preparaban para bajar a las celdas de aislamiento, donde supuestamente Rueda y otros internos fueron apaleados. Del Moral agregó ante el tribunal que juzga el caso que cuando vio la acción de los funcionarios pensó: "No veas la que se va a liar hoy".Este preso que ha sido trasladado desde la prisión de Nanclares de la Oca para que testifique en el juicio, a petición de la defensa del funcionario Andrés Benítez, estaba destinado en el servicio de limpieza de la prisión de Carabanchel y tenía libre acceso por el recinto carcelario. El día que falleció Rueda, fue llamado a limpiar las celdas de aislamiento y presenció como el subdirector Antonio Rubio y los funcionarios Nemesio López, Alberto de Lara, Alfredo Luis Mallo, José Luis Esteban y Hermenegildo Pérez Bolaños se quitaron los anillos y relojes para bajar donde los presos a los que acusaban de la construcción de un tunel. El recluso del Moral fue señalando a los acusados y se refirió a Pérez Bolaños como "el de la sotana", ya que al tener la condición de abogado acude al juicio con toga.

Francisco del Moral bajó a las celdas y segun su declaración vio como todos los presos habían sido golpeados. Añadió que ningún preso bajó después de los hechos a esas celdas ni nadie fue a la enfermería. Esta afirmación, unida a la declaración de los forenses de que Rueda no recibió golpes posteriores a la mañana del 13 de marzo, desmonta la tesis de las defensas de que Rueda fue golpeado por presos con posterioridad a que los funcionarios lo redujeran.

Ayer, los forenses Domingo Sastre y Gregorio Arroyo, manifestaron a preguntas de Marcial Fernández Montes, abogado de los dos médicos de Carabanchel procesados, que Rueda no sufrió un infarto, sino que sufrió un golpe que le produjo un hematoma en el corazón. Ese golpe no le causó la muerte, ya que de lo contrario no se habría producido el hematoma, y la muerte hubiera sido instantánea.

Los forenses reconocieron que durante la primera fase del choque hipovolémico (disminución de sangre en el torrente circulatorio) que causó la muerte de Rueda, la pérdida de sangre del 20 %, no produjo una sintomatología alarmante. Esta fase correspondería a la primera visita de los médicos, pero no explica por qué no decidieron ingresar a Rueda en un centro hospitalario cuando realizaron un segundo reconocimiento seis horas después, ya que en ese momento ya se apreciarían los síntomas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de enero de 1988