El juez ordena exhumar los restos del mendigo que murió en una comisaría de Málaga

El vagabundo José Antonio Cantó Ruiz murió a consecuencia de una hemorragia interna producida por una herida punzante en el abdomen que le afectó a una arteria, según el resultado de la autopsia, conocido ayer al levantarse el secreto del sumario. El juez que lleva el caso, Hipólito Hernández, ha ordenado la exhumación y traslado del cadáver desde Barbate (Cádiz), donde fue enterrado el pasado 21 de noviembre, a Málaga, para practicar nuevas pruebas.

La primera valoración de un portavoz de los abogados que han ejercido la acción popular es que el médico que le atendió tras su detención ha incurrido en una presunta negligencia.La conclusión de la autopsia practicada a Cantó, muerto en extrañas circunstancias en los calabozos de la comisaría de Málaga después de matar a un policía local, señala que la muerte le sobrevino "por una herida punzante, suturada a nivel de piel, que le produjo una hemorrag¡a interna por rotura de la arteria cólica izquierda". Según el abogado Pedro Apalategui, uno de los letrados que ha ejercido la acción popular, que ha observado fotografías de la herida, ésta tiene aproximadamente un centímetro de diámetro. "Mi primera impresión", ha manifestado a este periódico, "es que la negligencia médica parece evidentísima".

José Antonio Cantó fue trasladado al hospital civil tras su detención, el día 16 de noviembre, para recibir asistencia. Según el parte del médico que le atendió, el paciente presentaba lesiones leves, entre las que citada una herida en el abdomen. El tratamiento se limitó a limpieza y sutura, siendo trasladado de nuevo a los calabozos, donde murió horas después tras beber un vaso ele agua, según la versión oficial.

Con las investigaciones realizadas hasta ahora no se ha determinado exactamente qué le produjo a Cantó la herida en el abdomen. Para profundizar en este sentido, el juez Hipólito Hernández ordenó ayer la exhumación del cadáver y su traslado a Málaga para practicarle pruebas radiológicas, en las que participarán los forenses y un médico perito en radiología. Posteriormente se procederá a una nueva apertura del cadáver. Según Pedro Apalategui, con estas pruebas se trata de plantear la posibilidad de que la herida pudo ser producida por alguna esquirla de bala o cualquier otro objeto durante el tiroteo que se produjo en la detención de Cantó, extremo que Apalategui considera poco probable.

El sumario del caso está integrado ya por más de 300 folios, por lo que los abogados no han tenido tiempo aún de examinarlo con detenimiento. En un primer momento, al abogado Pedro Apalategui le han impresionado especialmente las fotografías del cadáver de Cantó. "Es un auténtico eccehomo. El cuerpo presenta hematomas, erosiones, brechas..., algo escalofriante". Apalategui ha resaltado asimismo la seriedad con la que se está llevando a cabo la investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 18 de diciembre de 1987.

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