Economía y el Banco de España descartan cambios en la política económica para responder al 'crash' bursátil

El Ministerio de Economía y Hacienda y el Banco de España han descartado la necesidad de dar una nueva orientación a la política económica para tratar de paliar los efectos del crash bursátil, que por ahora no alterará los objetivos gubernamentales para 1988. El asunto ha sido objeto de reuniones y pronunciamientos en lo que va de semana y dará lugar a una comparecencia de Carlos Solchaga en el Congreso de Diputados el próximo día 11. La CEOE y el Círculo de Empresarios han solicitado una política monetaria que facilite más la bajada de los tipos de interés, así como incentivos fiscales a la inversión y recortes en el gasto presupuestado para el próximo año con el fin de que aquélla no afecte al objetivo de inflación.Tras la publicación del estudio del Centro de Predicción Económica (CEPREDE) en el sentido de que el crash de las bolsas desacelerará el aumento de la actividad económica española en casi un punto durante 1988, las autoridades monetarias y económicas han considerado pesimista esta versión, aún cuando admiten que diversos institutos internacionales vaticinan reducciones de un tercio o un cuarto en el ritmo de aumento del producto interior bruto para los países industrializados.

El gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, ha manifestado que "habrá algunos efectos, moderados, pero que requieren seguir vigilando, pues nadie sabe si el crecimiento de 1988 será del 3,7% o del 4,2%". Sin embargo, en una reunión ante diputados del Parlamento Europeo, Rubio precisó que la actual política monetaria de facilitar liquidez y perseguir rebajas en los tipos de interés sólo se mantendrá si no pone en peligro el objetivo de terminar el próximo ejercicio con un 3% de inflación.

Para Guillermo de la Dehesa, quien ha tratado el tema en una entrevista con la CEOE y en dos actos públicos -la presentación de un libro de la Cámara de Comercio de Madrid sobre Perspectivas de la economía internacional y una reunión organizada ayer tarde por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) sobre Consecuencias de la crisis financiera en las empresas, tanto la política monetaria como las medidas fiscales previstas de cara a 1988 serán válidas para compensar unos efectos que en ningún caso alcanzarán el 1 % del producto interior bruto.

El subgobernador del Banco de España, Juan Antonio Ruiz de Alda, afirmó en la última reunión de la APD que, salvo la eventual segunda fase de desarrollo del crash temida por algunos expertos internacionales, lo ocurrido hasta ahora no entraña importantes problemas para las empresas. Añadió que hay consenso a nivel de institutos internacionales en que el freno en el aumento de la actividad económica será de una tercera o una cuarta parte, pero que las empresas financieras, "las que más han sufrido el crash", han encajado bien el problema.

Inversiones sin pulso

Al contrario, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha mantenido ante altos cargos de Economía y Hacienda que las inversiones españolas están empezando a perder pulso, se desacelerarán más, al igual que el consumo, por lo que si no se adoptan medidas de respuesta en la próxima primavera será necesario un paquete de estímulo a la demanda interna como el dictado en 1985 por el entonces ministro Miguel Boyer. La cúpula patronal ha puesto especial énfasis en lograr que se reanude la libertad de amortización para las inversiones.

Por su parte, el Círculo de Empresarios, pese a juzgar pesimista la predicción de que el producto interior bruto puede frenarse hasta en un punto, ha pedido en un documento dirigido a la opinión pública "una combinación de política monetaria expansiva y política presupuestaria moderadamente contractiva, mediante la reducción del gasto público consuntivo del déficit y de medidas fiscales incentívadoras de la inversión'.

Todo esto, así como unas pretensiones salariales moderadas que se ajusten a la nueva situación, "no sólo harían más fácil el objetivo a corto plazo de reducir los efectos de la crisis bursátil sobre la tasa de actividad, la renta y el empleo, sino que posibilitarían la expansión sostenida y no inflacionista de dichas variables en el medio plazo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 01 de diciembre de 1987.

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