Judy Graham

Una periodista londinense que ha superado una enfermedad degenerativa

A Judy Graham le diagnosticaron a los 26 años esclerosis múltiple, enfermedad degenerativa que lleva a la muerte en pocos años o, como mal menor, a una silla de ruedas. Ahora tiene 40 años, se casó y tuvo un hijo que, de momento, no sufre esclerosis. Judy Graham ha logrado estancar la dolencia, y aunque alguna vez se manifiestan sus síntomas, su vida transcurre en la más absoluta normalidad. La solución no vino de la medicina convencional, sino de su resistencia a ser una inválida y a la búsqueda de alternativas.

Esta periodista londinense recuerda que algunas veces regresaba a casa del trabajo en una emisión televisiva matinal y se dejaba caer rendida en un sofá, sin saber por qué se sentía tan falta de vida. Cuando el médico le dijo la causa, nada sabía de la esclerosis múltiple. Se informó, conoció sus consecuencias y se horrorizó. "El mundo se me vino abajo. No tenía futuro. Además, lo habitual es que los médicos digan a los pacientes: lo sentimos, no podemos hacer nada por usted. Entonces la angustia se apodera de ti".La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica que afecta al sistema nervioso central. Sus manifestaciones son muy variadas, pero algunas de ellas son la pérdida de coordinación muscular, sensaciones corporales y del equilibrio. Es una enfermedad de origen desconocidos que la medicina actual no sabe cómo curarla. Ante este oscuro panorama, Judy Graham no se amedrentó: "Tal vez no haya curación, me dije, pero sí un tratamiento que pueda mejorar mi estado o al menos que me impida empeorar", dice, manifestando su optimismo actual. En 1974, año en que le diagnosticaron la enfermedad, se creó el grupo de acción de la esclerosis múltiple, de la que fue miembro fundador, y una de cuyas misiones es financiar investigaciones sobre esta dolencia.

"El profesor Field comprobó que el aceite de prímula corregía la química anormal de mi sangre, y el doctor Crawford me recomendó una dieta alta en ácidos grasos esenciales y vitaminas. La unión de las dos cosas fue devolviendo la energía a mi cuerpo. El precisar a qué tipo de alimentos era alérgica -como a todos los lácteos- me fue también muy beneficioso". Al verla nadie podría decir que sufre una enfermedad grave. Aunque, matiza, "de vez en cuando se manifiestan los síntomas, sobre todo fatiga; esto no me limita en mi trabajo de productora de programas en la televisión AM y como redactora free lance". No puede caminar deprisa, lo que le hace perder algún autobús, ni correr tras su hijo en un parque, poca cosa comparada con el futuro que le hubiera deparado una silla de ruedas.

Ningún médico recomienda a una paciente de esclerosis múltiple un embarazo, por el posible componente genético que puede desencadenar la enfermedad. Pero Judy Graham no ha querido perderse la experiencia de la maternidad. "Fui catalogada de embarazada de alto riesgo, pero mi hijo Pascal nació sin ninguna complicación". Sólo el tiempo dirá si el niño, de momento completamente normal, ha heredado o no la enfermedad de la madre.

Su fe en las excelencias de este aceite y en una dieta adecuada ha hecho dedicar su tiempo a la escritura de un libro que ha presentado recientemente en Madrid. En Esclerosis múltiple, una guía para controlarla usted mismo recoge su experiencia y los resultados.

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