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Tribuna:

Falta de orientación ante el cierre

El nuevo retroceso de los mercados viene a confirmar las expectativas de descenso, suave pero continuo, que tienen como causa fundamental los recelos del dinero. Son pocos los inversores que esperan una mejora a corto plazo y esto se está traduciendo en un constante descenso del nivel del negocio, que, en esta última sesión, puede situarse muy cerca de los 6.000 millones de pesetas efectivas, y ello a pesar de la notable subida experimentada por el sector bancario en lo que se refiere a los ocho grandes.Los altibajos que ha registrado el mercado suponen un intento de mejora que, según la mayoría de las opiniones, tiene un carácter demasiado superficial para poder ser tenido en cuenta. Tal y como sucede a nivel general, los avances no cuentan con un respaldo suficiente en las cifras contratadas, por lo que quedan como simples esbozos de la intención, siempre alcista, del mercado.

Una apertura débil en las eléctricas ya dejaba entrever las posibilidades de una jornada que se estropeó con los últimos resultados, a cargo del sector bancario. Las mejoras que se dieron en este grupo pasaron completamente inadvertidas para unos inversores que desestiman cualquier actividad que no tenga su punto de origen en el mercado. Sin embargo, preocuparon las bajas, por cuanto se dieron en valores de los considerados como sólidos, o como indicadores de la tendencia del sector, lo que viene a confirmar el mal momento del mercado, últimamente más pendiente de las malas noticias.

El cierre apenas ofrecía variaciones, a lo que hay que sumar el inconveniente de que hoy es día de cierre semanal y que a nadie le gusta dejar asuntos pendientes mientras en otros mercados se continúa trabajando. El temor a los acontecimientos externos continúa siendo grande y el mercado reflejaba cierta inquietud por el mercado norteamericano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 1987