El vagagundo que mató a un policía en Málaga murió en los calabozos de una comisaría

José Antonio Canto Ruiz, el vagabundo detenido el pasado lunes tras matar a un policía en Málaga, murió ayer en extrañas circunstancias en los calabozos de la comisaría, donde permanecía a la espera de pasar a disposición judicial. Después de la detención, José Antonio Canto, de 49 años, fue atendido en un hospital donde sólo se le apreciaron heridas de poca importancia y erosiones en la piel. Trasladado de nuevo a los calabozos, 14 horas después de abandonar el hospital falleció de forma repentina, después de haber bebido agua, según la versión oficial. El resultado de la autopsia no se ha dado a conocer.

El vagabundo, con las facultades mentales perturbadas, fue detenido sobre las 13.45 del pasado lunes, después de matar de un tiro en la cabeza al policía José Luis Herrera Gálvez, que' intentaba quitarle una carabina de aire comprimido con la que estaba disparando en plena caHe. José Antonio Canto golpeó al agente con la carabina y le arrebató su revólver, disparándole en la cabeza.La versión oficial facilitada por el Gobierno Civil señala que sobre las 6.30 de ayer, José Antonio Canto llamó a uno de los policías que le custodiaban en el calabozo y le pidió agua. Éste lo condujo hasta los lavabos y después de beber, el vagabundo cayó repentinamente al suelo. Avisado el médico de urgencia, no pudo hacer otra cosa que firmar el certificado de defunción.

Heridas leves

La misma versión agrega que el vagabundo, nada más ser presentado en las dependencias policiales, y debido a las lesiones que presentaba "producto de la resistencia que había ofrecido en el momento de su detención", fue trasladado a un hospital para ser asistido, "y si el facultativo que lo atendiese lo creía necesario, quedase ingresado".

José Antonio Canto, una vez asistido en el Hospital Civil, fue devuelto a los calabozos, y según se desprende del parte médico del centro no presentaba ninguna lesión de gravedad en ese momento. Gonzalo Cisneros, director del Hospital Civil, informó a este periódico que el paciente presentaba herida incisocontusa en región parietal y labio superior y erosiones diversas en región malar y frontal.

El tratamiento se limitó a limpieza, sutura de las heridas abiertas y vacunación antitetánica. La nota oficial no hace referencia a ninguno de estos datos y ni siquiera especifica en qué centro fue atentido.

Testigos presenciales han manifestado que el vagabundo recibió numerosos golpes en el momento de la detención, así como cuando fue llevado, sobre las dos de la tarde, a las dependencias de la comisaría provincial. Según estos testigos, José Antonio Canto se resistía a entrar en la comisaría, donde fue introducido a base de golpes por varios agentes y en medio de una gran expectación por parte de numerosos curiosos. Estos extremos no pudieron ser contrastados en fuentes oficiales, que se limitaron a difundir la mencionada nota.

En el juzgado número siete de la capital, que se ha hecho cargo del caso, negaron cualquier información.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 17 de noviembre de 1987.

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