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Tres horas en un poste

Piles, pueblo de 1.900 habitantes en la comarca de la Safor, donde el martes se produjeron las inundaciones más intensas, acaba de pasar la noche encerrado en sus casas. Una cuba de bomberos, aparcada frente al Ayuntamiento, garantiza el suministro de agua potable. Camiones del Ejército recorren la zona de la playa, de donde han sido rescatadas cien personas y aún hay medio metro de agua en las calles.El alcalde socialista de la localidad, José Solbes Escribá, califica de catastrófica la situación y se dispone a hacer llegar suministros a una familia alemana que ha quedado aislada. François, un joven de Piles -una gran parte del pueblo emigró a Francia hace dos décadas y regresó posteriormente-, colabora con su vehículo todo terreno en las tareas de asistencia.

La fuerza de las aguas ha roto carreteras y puentes y ha dejado caer caprichosamente tres coches en un huerto de naranjos. Alguien comenta, mientras formula aprensivas previsiones sobre la tormenta, que un hombre pasó tres horas encaramado a un poste del tendido eléctrico para evitar ser engullido por la enorme avenida. Decenas de localidades valencianas vivieron ayer, entre la alerta y la desolación, su día más largo.

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