Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:HUMOR

Cumbres 'borrajosas'

Va de gallego; o mejor, aprovecha lo gallego con fines dialécticos. Pero jura en hebreo, despotrica en vasco, se hace el sueco cuando le conviene, delira en castellano, impreca en catalán, clama en árabe desde el excusado y se gana los garbanzos haciendo el indio. Justifica muchos de sus exabruptos simulando que se ríe de sí mismo, o quizá riéndose de verdad, pero a continuación se apresura a autocalificarse de genio. Sabe pensar en verso a toda velocidad y fabrica sobre la marcha canciones como si fueran embutidos. Corre cual cervatillo nervioso por el escenario, baja al patio de butacas, asciende al gallinero a lomos de una grúa, se transforma en leona de las Cortes, increpa y llama foca a una señora que llega tarde, desatina, pinta retratos, imita con donaire a medio mundo y corta trajes al otro medio.Y así, durante dos horas y media, sin un momento de descanso para sí ni para el respetable, cosa que puede entusiasmar a sus fanáticos, pero que fatiga a los espíritus serenos, que salen del teatro con la cabeza borracha de fonemas y ansiosa de silencio. Moncho Borrajo es uno de los pocos artistas españoles que se permite la chulada de actuar él solito en el Monumental y llenarlo a diario. En términos taurinos, el diestro Borrajo cortó dos orejas y salió por la puerta grande. Pero si el espectáculo hubiera sido más breve habría provocado el delirio.

Borrajo perdido

Intérprete: Moncho Borrajo. Teatro Monumental. Madrid. Desde el 23 de octubre.

Nada humano ni divino le es ajeno. Por eso sus diatribas no dejan títere con cabeza. No se salvan ni Dios ni el diablo, ni Franco ni Lipe ("le llamo Lipe porque le he perdido la Fe", afirmó). Pero el espectáculo se quedaría en nada sin Solchaga, al que menciona a cada instante. Aunque Borrajo pague religiosamente sus impuestos, está en deuda con el ministro. Y como en el mucho hablar no faltará pecado, Borrajo peca, y en algunos momentos llega a cumbres borrajosas: se manifiesta contrario al acceso de las mujeres al sacerdocio y al papado, únicamente por motivos lingüísticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de octubre de 1987