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Francisco Manuel Kovacs

Un niño prodigio convertido en médico de vanguardia

Una de las cualidades que hacen de Francisco Manuel Kovacs un ser humano notablemente particular es su precocidad, el llamativo contraste entre su imagen y su edad real. Nacido en 1964 en Palma de Mallorca, sus 23 años contienen un currículo abrumador y aparentemente inverosímil si no fuera porque lo refiere él mismo. Hijo único del doctor Kovacs, pionero de la auriculomedicina en España, desde niño se pegó a la bata de su padre, y a los 19 años terminó los estudios de Medicina. A la vez ha estudiado piano, órgano y composición, y a los siete años dio su primer recital.

El niño precoz es hoy un joven de modales graves que parece empeñado en camuflar su bisoñez biológica adoptando premeditadamente un estilo cercano al de los que cruzaron ya los treinta años. Y es que, a pesar de que participa del pragmatismo que exhiben algunos miembros de su generación, e incluso parece adornado con la seguridad que acompaña al joven triunfador, Francisco Manuel Kovacs ofrece, ante todo, un aspecto prematuramente maduro.A la muerte de su padre, fallecido hace dos años, Kovacs tomó el relevo. En la actualidad mantiene consultas privadas en Palma de Mallorca y Madrid, colabora con la Cruz Roja y ha elevado propuestas a la Administración para implantar su especialidad en el campo universitario y médico.

Vestido con aire de ejecutivo, Kovacs es un hombre acostumbrado a distinguir las diferencias existentes entre los mejores hoteles de Madrid y Barcelona y su abultada agenda le lleva a frecuentar personas de diversa índole. Esa práctica mundana hace que escuche benévolamente a su interlocutor y que no le abandone cierto afán didáctico. Intención docente a la que se aplica con agrado cuando explica la utilidad de la auriculomedicina, una especialidad que no debe confundirse, aclara, con la acupuntura.

"La auriculomedicina es una especialidad nueva que aún no existe como tal en España, y que, sin embargo, debe empezar a serlo dada su utilidad", afirma. "Consiste en la manipulación del sistema nervioso como medio para tratar diversas enfermedades, y es especialmente interesante para combatir las dolencias que no cuentan con fármacos eficaces o seguros. En este sentido no es más que un arma más dentro del arsenal terapéutico", declara.

Dentro de la herencia científica legada por su padre, la punta de lanza es la Fundación Kovacs, destinada a proseguir la investigación de su progenitor. Vinculados a la Fundación Kovacs aparecen personalidades de relieve en la vida española y mallorquina, algunas de ellas cercanas al entorno de la familia real. Entre ellas, Sabino Fernández Campos; Leocadio Marín, presidente de la Cruz Roja; Miguel Durán, presidente de la ONCE; Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid, y el príncipe Tchokotova, afincado desde hace años en Mallorca. Su residencia permanente se encuentra en Mallorca, en la zona de Son Armadams, pero su vida se desenvuelve a caballo entre Madrid, Barcelona y las islas. Está soltero y, al margen de la pasión médica, sigue dedicando alguna parte de su tiempo a la música. Y aunque ahora le falte tiempo, Kovacs ha valorado siempre la forma física: es también cinturón negro de judo; ha hecho kárate y tiene, entre otros títulos, los de jinete y piloto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de octubre de 1987