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LA NUEVA DISTENSIÓN

Reagan denuncia abiertamente en la ONU la actitud de Moscú en los conflictos regionales

FRANCISCO G. BASTERRA, El presidente norteamericano, Ronald Reagan, que acaba de dar un gran paso hacia la distensión con la URSS, moderó ayer ante la Asamblea General de la ONU su habitual retórica antisoviética, pero denunció abiertamente el comportamiento de Moscú en los conflictos regionales. Reagan advirtió a Nicaragua que "Estados Unidos no aceptará una falsa democratización del régimen sandinista y continuará apoyando a la contra". También conminó a Irán a aceptar "clara e inequivocamente", en 24 horas, un alto el fuego en la guerra del Golfo, so pena de verse sometido a inmediatas medidas de retorsión por parte del Consejo de Seguridad.

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Reagan quiere que hoy el presidente iraní, Alí Jamenei, responde en el discurso que pronunciará ante la asamblea si acepta la resolución 598 de la ONU, del pasado julio, que pedía un alto el fuego, la retirada de Irán e Irak y negociaciones para concluir el conflicto. "Si la respuesta es negativa, el Consejo de Seguridad no tendrá otro remedio que adoptar medidas para forzar el cumplimiento de la resolución" (un embargo de armas), que dijo que confiaba en que serían apoyadas por la URSS.Reagan, crecido en su papel de líder mundial tras el acuerdo con la URSS de eliminación de euromisiles, criticó la actitud de Moscú en los conflictos regionales, como los de Nicaragua, el goIfo Pérsico y Afganistán (en este último caso pidió a Gorbachov la fecha para iniciar la retirada de sus tropas). También expresó su deseo de que los cambios de la nueva política de glasnost ("en la que estamos intensamente interesados") incluyan una política exterior "que respete la libertad y la independencia de otros pueblos".

Defensa de la SDI

El presidente dedicó más espacio a su obsesión, Nicaragua, que a las relaciones con la URSS. "Continuamos teniendo con ellos nuestras diferencias y probablemente siempre será así, pero esto nos obliga a encontrar fórmulas pragmáticas para conseguir una mayor estabilidad". Reagan insistió en que continuará adelante con el sistema de defensa espacial (SDI), conocido como guerra de las galaxias. "Ha reforzado", dijo, "las perspectivas de una verdadera reducción de armas".

A pesar de este tono de moderación, el ministro soviético de Exteriores, Edvard Shevardnadze, asistió con expresión sombría al discurso, congelando la constante sonrisa que desplegó la semana pasada en sus negociaciones de Washington.

Reagan sólo dedicó una línea al acuerdo de paz de Guatemala ("cuyos principios aplaudimos", dijo) y que su Administración está tratando abiertamente de dificultar, ya que exige el fin del apoyo a los contra. El presidente se dirigió a la "delegación sandinista" en la asamblea en un tono duro y propagandístico, para afirmar que "su pueblo conoce la verdadera naturaleza de su régimen", la ruina económica provocada por el sistema, "mientras la elite del partido vive en medio del lujo y el privilegio".

Reagan, que ve con preocupación la actitud de los cinco países centroamericanos que apoyan el plan de paz y la pérdida por Washington del control del proceso, pidió una democracia "real, libre, plural y constitucional".

Reagan exigió a Managua garantías que impidan la concentración del poder. Añadió que a menos que los sandinistas "acaben con su máquina militar", "levanten el estrangulamiento de la actividad política interna", "celebren elecciones justas y libres", permitan el regreso de los exiliados, dejen de censurar a la Prensa, abran las cárceles y no persigan a la religión, la "democratización" será un fraude y se seguirá ayudando "a los que verdaderapiente están luchando por la democracia".

El vicecanciller nicaragüense, Víctor Hugo Tinoco, contestó al discurso afirmando que "es un serio motivo de preocupación que choca con el plan de paz de Guatemala y pone en peligro su cumplimiento, al insistir en su apoyo a las fuerzas mercenarias". Es también, añadió, una "señal de desesperación" ante medidas como la reapertura de La Prensa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de septiembre de 1987

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