El Papa reafirma en Canadá el derecho de los indios al autogobierno

Juan Pablo II reafirmó ayer el derecho de los 200.000 indios canadienses a contar con su propio autogobierno, en un mensaje dirigido a los aborígenes (mayoritariamente de la nación dene) desde el interior de una inmensa tienda india que cubría el altar, durante su visita de un día a Fort Simpson (Canadá). De esta manera, el Papa vio cumplido su deseo de encontrarse con los pobladores de las tierras que se extienden por la zona de los ríos Mackenzie y Liard, ya que en 1984 tuvo que suspender su viaje debido al mal tiempo.
El Pontífice, desde el interior de un tipi, se dirigió a los varios miles de indios congregados que se cubrían con plásticos de las inclemencias de un tiempo poco benigno que reina en el área, a 500 kilómetros del Círculo Polar Ártico. Poco después salió el sol.
El agua, el fuego, el aire
Ante unos 4.000 aborígenes, muchos de los cuales se dedican a la caza y a la pesca, Juan Pablo II, con las manos extendidas, se giró hacia el este para bendecir el río y todas las aguas; al sur para hacer lo mismo con el fuego; al oeste para bendecir el aire y los vientos, y hacia el norte señalando a las tierras.Los indios recibieron al Pontífice al son de rítmicos golpes de tambor. Ante ellos, Karol Wojtyla, con aspecto cansado tras, su extenso periplo estadounidense, citó a Pablo VI. "Una vez más afirmo vuestro derecho a una medida justa y equilibrada de autogobierno, así como a una base territorial y a los correspondientes recursos para desarrollar una economía suficiente para las generaciones presentes y futuras", dijo el Papa entre los aplausos de los presentes.
Juan Pablo II expresó así su apoyo explícito a las negociaciones que lo indios canadienses mantienen con las autoridades del país. Estas sesiones se iniciaron el pasado mes de marzo y aunque aún no existe acuerdo, una comisión formada al respecto está trabajando en ello.
El Pontífice, frente un grupo de indígenas -muchos de ellos con facciones esquimales-, pidió al Espíritu Santo encontrar un camino justo para defender la dignidad de todos los pueblos y destacó el papel de la Iglesia canadiense en la recuperación de los derechos. "La Iglesia exalta la igual dignidad de todos los pueblos y defiende su derecho a salvaguardar el propio carácter cultural con sus tradiciones y conductas", añadió Wojtyla.
Con esta visita a los indígenas canadienses el papa Juan Pablo II concluyó su viaje de 10 días de duración a Norteamérica.


























































