Reacción al reto islámico

Mientras los ministros de Asuntos Exteriores de la Liga Árabe se reunían en Túnez, la semana pasada, para, discutir las amenazas surgidas de la guerra entre Irán e Irak, un enfrentamiento de tipo muy diferente seguía produciéndose en las calles y en las plazas de la capital tunecina. Desde marzo se ha producido una serie de pequeñas pero violentas manifestaciones de grupos de militantes islámicos. A principios de agosto cuatro bombas estallaron en hoteles de Monastir y Sousse, que hirieron a varios turistas. Ahora las autoridades -que creen que se enfrentan a un serio reto, orquestado directamente por el Gobierno Revolucionario Islámico de Irán- han pasado a la ofensiva. Han encarcelado a un número aproximado de 1.500 miembros de grupos islámicos y esta semana juzgan a 90 radicales.El presidente Habib Burguiba, líder de 87 años que ha gobernado Túnez durante sus 30 años de independencia, ya no hace distinciones entre radicales, que hasta ahora han predicado la no violencia, y los grupos relativamente pequeños que han estado implicados en los disturbios. Existe el peligro de que en el proceso puede estar usando un martillo muy grande para partir una nuez que no es tan amenazadora como parece. Túnez tiene uno de los Gobiernos más abiertamente prooccidentales del mundo árabe, pero es, sin lugar a dudas, la única nación que se enfrenta a una creciente marea de radicalismo musulmán.

1 de septiembre

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