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Los padres del niño ahogado en el parque acuático de Platja d'Aro se querellarán contra la empresa

Alrededor de 800 personas acompañaron ayer en Llagostera (Gerona) el féretro que contenía el cuerpo del niño Xavier Martín Presas, de 11 años, que murió ahogado en la tarde del pasado martes cuando disfrutaba de las atracciones del parque acuático Acuadiver, emplazado en el núcleo turístico gerundense de Platja d'Aro. El sacerdote Miquel Vall-Llosera, que dirige un centro juvenil al que pertenecía Xavier Martín, ofició el funeral en un templo abarrotado de público, en el que se registraron escenas de tensión y de dolor, como los desmayos de la madre y la abuela del niño fallecido. Los padres de Xavier Martín visitaron anteayer Acuadiver, después de llegar a Llagostera desde Puerto Real (Cádiz), donde ambos residen y trabajan. Francisco Martín, padre del niño fallecido, anunció ayer su intención de denunciar a la dirección del parque.

"Hoy le ha pasado a mi hijo pero mañana le puede pasar a cualquier otra persona", dijo públicamente el padre de Xavier Martín al anunciar su intención de querellarse contra los responsables del parque acuático. "Por este motivo", añadió, "iré donde haga falta, porque las medidas de seguridad que reúne el recinto donde murió mi hijo han sido elaboradas por unos auténticos inexpertos". Francisco Martín añadió también que pensaba en pedir responsabilidades al Ayuntamiento de Castell d'Aro (del que depende Platja d'Aro) por haber permitido la apertura de las instalaciones de Acuadiver. Sólo los familiares más allegados asistieron al entierro que tuvo lugar a mediodía en el cementerio municipal de Llagostera, donde vivía Xavier Martín con su abuela materna, ya que, después de su nacimiento, sus padres residen y trabajan en Puerto Real. En la misa de funeral se congregaron numerosos compañeros y vecinos del niño fallecido, en medio de una indignación general contra la dirección del parque acuático, a la que en el pueblo se culpa de lo sucedido por haber abierto al público sin tener acabadas las instalaciones.

Actuación del alcalde

El alcalde de Castell d'Aro, Anicet Clara, indicó ayer que, si la juez que instruye el caso pide responsabilidades a su Ayuntamiento, él acatará la decisión judicial. Anicet Clara añadió que demostraría que su administración municipal había actuado correctamente. A preguntas de este periódico, relató que el pasado 14 de agosto la empresa de Acuadiver entregó al Ayuntamiento de Castell d'Aro la documentación completa sobre sus instalaciones y que la corporación municipal informó favorablemente sobre su apertura. "Sin embargo", matizó Clara, "el Ayuntamiento no le dio luz verde porque faltaba el dictamen de la Comisión Territorial de Actividades Clasificatorias, dependiente de la Generalitat. Por este motivo, hice un nuevo decreto el mismo día 18 [día en que murió el niño] requiriendo el cierre del parque acuático en un plazo de 24 horas".

El pasado lunes día 17, el Ayuntamiento remitió toda la documentación a la citada comisión territorial, encargada de dictaminar la apertura. Después de este visto bueno, todavía había que haber superado el trámite de la inspección de las instalaciones por el ingeniero y el arquitecto municipal. El alcalde subrayó también que el pasado 4 de agosto, dos días después de que Acuadiver abriera sin permiso sus puertas al público, el Ayuntamiento ya había apercibido a la empresa propietaria, Aropark SA, para que cerrara por no contar con la documentación necesaria. Anicet Clara recordó también que el 18 de agosto ordenó nuevamente el cierre del parque.

La juez encargada del sumario visitó ayer por la mañana, durante varias horas, las instalaciones de Acuadiver. La titular del juzgado de La Bisbal manifestó a este diario que el hecho de si la rejilla estaba o no colocada en el conducto que engulló al niño va a ser crucial para esclarecer responsabilidades. A ello hay que sumar la gravedad de que un parque acuático esté abierto al público sin los pertinentes permisos administrativos.

Algunos monitores presentes en el momento del accidente aseguran que la rejilla protectora del conducto, de 60 metros, que engulló y atrapó al niño (el conducto comunica la piscina en la que desemboca el tobogán por el que se deslizaba Xavier Martín con el lago del parque) no estaba colocada cuando el muchacho pasó a través de él. Frente a esta versión, la empresa sostiene que la rejilla de seguridad cedió.

La dirección de Acuadiver se ha ratificado en sus primeras declaraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de agosto de 1987

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