La plaza de Vázquez de Mella
Hace muchos años era una auténtica placita, con sus árboles y bancos para que los vecinos pudieran tomar el sol. Luego, en la etapa mastodóntica, se decidió dar prioridad a los coches y se la convirtió en un monstruoso parking. Por aquello del qué dirán, instalaron encima del catafalco juegos para niños y algunos bancos. Transcurrido el tiempo, sólo quedaron los esqueletos de dichos juegos. Hace un par de años, los vecinos recogieron firmas para solicitar al alcalde la humanización de este reducto, mucho menos importante que la de Atocha o la Puerta del Sol, pero también menos costosa. Silencio administrativo. Por fin, un buen día vimos con ilusión que desmontaban los destartalados juegos y los restos de los bancos. Creímos que el Ayuntamiento, en su tarea de remodelación y embellecimiento del centro de la ciudad, consideraba que nos había llegado el turno, que la plaza volvería a ser plaza. Terrible decepción. Sólo se trataba de construir cuatro chimeneas para que el parking estuviera mejor instalado, ahora que el Ayuntamiento lo explota directamente. Todo quedó igual, las mismas bolsas de basura acumuladas, rotas por los perros; las jeringuillas de los drogadictos, la suciedad, el abandono. Aquí ni siquiera se han hecho ver los resultados de esas contratas especiales de limpieza para la zona centro.-


























































