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La estafa al 'mesié'

El cobro abusivo de tarifas y la discriminación contra el nativo se concentran en las estaciones ferroviarias y, especialmente, en el aeropuerto de Barajas. La vigilancia policial ha paliado algo el intento de algunos taxistas para no coger a un viajero con pinta de español, más difícil de engañar. El periodista quiso comprobar en persona las constantes denuncias de cobros excesivos en Barajas. Vestido de traje y corbata, con una cámara fotográfica al hombro y un bolso de viaje, se subió a un taxi y le alargó un papelillo al conductor. "Alameda de Osuna, plaza del Navío", decía el papel. El taxista le miró sorprendido -pues no es normal que un turista se dirija a ese sitio, localizado a poca distancia del aeropuerto-, encogió los hombros y emprendió el camino. En la ruta, sin consultarlo con el pasajero, se detuvo en una parada donde permanecían unos colegas y conversó un par de minutos, sin parar el taxímetro. Luego, prosiguió la marcha.

"Mesié, plaza del Navío", anunció minutos después, al llegar a destino. El taxímetro marcaba 225 pesetas. El valor total de la carrera debía ser de 375 pesetas, incluido el sobrecargo de 150 pesetas por haber salido del aeropuerto. Cuando el pasajero preguntó, con un gesto de manos, cuánto debía, el conductor le dijo, sin inmutarse: "Mil pesetas". El cliente pagó, y le pidió por señas un recibo; el taxista se palpó los bolsillos e indicó que había olvidado el talonario.

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