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Entrevista:

Abel Matutes: "Mi primer millón lo gané como futbolista"

Dice, sonriendo, que los periodistas le han preguntado, "menos de mil veces, pero más de quinientas", si es la representación genuina del cacique, a lo que responde que ahí están los votos de sus conciudadanos. Abel Matutes, uno de los empresarios más avispados del panorama nacional, vicepresidente de Alianza Popular porque no quiso sustituir a Fraga y comisario en la CE con el respaldo de Felipe González, sabe estar a bien con todos. Tal vez porque es, dice, "un ibicenco típico": un seguidor del lema vive y deja vivir. Le disgusta hablar de su poderío económico porque teme por su familia. Su casa está muy bien guardada, y el chófer de sus cuatro hijos es campeón de artes marciales.

ENVIADA ESPECIAL

Pregunta. ¿Usted nació rico o se hizo después?

Respuesta. Las dos cosas. Mi abuelo supo aprovechar la riqueza forestal de la isla y se convirtió en armador. Sus barcos comerciaban en Baleares, en la Península y entre Barcelona y Nueva York. Después fundó el banco y creó una compañía de electridad que sustituyó el alumbrado de gas. Fue él quien introdujo a Ibiza en el mundo moderno y capitalista, aunque después, en la guerra, esto le costaría la vida. Era un burgúes y... pasó lo que pasó. Por eso mis padres fueron tan conservadores; se limitaron a mantener el patrimonio, pero no emprendieron nuevas aventuras. Quizá esa cierta pusilanimidad provocó en mí y en mis hermanos un espíritu emprendedor que me ha permitido ser un hombre bien situado sin haber heredado ni un duro todavía, gracias a Dios.

P. ¿Bien situado, dice usted, que lo controla todo en Ibiza?

R. No, qué va. Sinceramente, ese tema se ha desorbitado.

P. Pero muchas de las actividades cotidianas de los ibicencos revierten en usted, por ejemplo, encender la luz o abrir el grifo

R. No, no. La compañía eléctrica ha sido cedida al INI y la de aguas sólo abastece las urbanizaciones turísticas o las zonas rurales adonde no llega el Ayuntamiento. Nosotros tenemos hoteles, inmobiliarias y suministros de material de construcción.

P. ¿No tiene negocios en el sector de la alimentación?

R. Pues sí. Tenemos unas piscifactorías en Cádiz de 2.500 hectáreas, equipadas con la tecnología más sofisticada del mundo. En la isla tenemos una fábrica de refrescos.

P. ¿Y en el transporte?

R. También. Tenemos una compañía de transbordadores que van a Formentera, y hemos creado recientemente una compañía de vuelos charter que es a la vez inversión y necesidad.

P. ¿Y en agencias de viajes o bares o discotecas?

R. Sí, sí, tenemos participaciones, porque son un complemento del turismo.

P. ¿También tiene acciones en la Prensa local?

R. Creo que tenemos el 50% en El Día de Baleares.

P. ¿Y en el casino?

R. No, ahí no. Se ha dicho, pero no es verdad. Ya digo que se ha disparatado todo, Es cierto que pertenezco a una familia conocida y con propiedades en la isla, pero mis padres ni siquiera me pagaron los estudios, porque no hizo falta. La explicación de mi fortuna está en unos pocos millones que ahorré en los tres años y medio que jugué en el Español. Mi primer millón lo gané como futbolista.

P. ¿Podía mantenerse de titular en el equipo y a la vez estudiar las dos carreras?

R. Sí podía. Por la mañana, de nueve a una, iba a Derecho, aunque me saltaba la clase de once a doce para entrenar en el campo de Sarrià, que está al lado de la facultad. Después, por la tarde, iba a Económicas, y de diez y media a tres de la madrugada estudiaba.

P. ¿Era usted bueno?

R. Los había mejores. Pero lo daba todo en el campo, tenía mucha fuerza física y ponía mucho interés. Me gustaba mucho. Yo jugaba de interior izquierda, y eso de de que te dieran patadas y te hicieran rodar por el suelo en días de frío y de fango era un buen reactivo para el cuerpo. Nunca me lesionaron, viajaba y lo pasaba de maravilla. Además, había alguna satisfacción extraordinaria a veces, como un día que jugamos en Vic y estaban mis padres en el palco de honor. Tuve la suerte de recibir una pelota que me permitió hacer dos o tres quiebros y entrar en la portería con el balón en los pies. El campo se venía abajo, a mi padre se le caía la baba, y a mi madre se le saltaban las lágrimas... En fin.

P. ¿Por que lo dejó?

R. Ésa fue una decisión que me tuvo una temporada esquizofrénico. Era el último año de mis estudios, tenía que empezar las milicias y me planteé dejar una de las carreras para terminarla después o dejar el fútbol para acabar las dos carreras a los, 21 años. Mi madre me aconsejó que dejara el deporte profesional, y mi padre, lo contrario. Hice caso a mi madre, y la verdad es que: las cosas me han ido muy bien, pero a veces me pregunto... A los 21 años se piensa que tienes que acelerar la vida, que tienes poco tiempo por delante, y a lo mejor me equivoqué. Pero después he seguido jugando por aquí, y tengo que decir que a los 40 años quedé máximo goleador, a pesar de- que me marcaba un defensa que es el líder local de la UGT y me lo ha hecho pasar verdaderarnente mal, el tío.

P. ¿Por aquello de que la ocasión la pintan calva y no puede darle a usted patadas cuando negocian los convenios colectivos?

R. Ja, ja... No sé, es posible, pero me arreaba mucho, ésa es la verdad, aunque nunca llegó la sangre al río, y después yo se lo he comentado riendo y él ha tenido que reconocer que soy un caballero jugando al fútbol. Pero sí que me ha zurrado, sí, el hombre se ponía las botas, las cosas como son. Bromas aparte, insisto en que mi fortuna partió del pequeño capital que ahorré como futbolista, aunque reconozco que la gran ventaja que tuve con relación a otros -y ése es un problema que me preocupa mucho y trato de paliarlo desde la CE- es que a la hora de pedir préstamos, debido a mí familia, me los concedieron enseguida.

P. Sobre todo si se los pidió a la Banca Matutes.

R. Sí, bueno, ahí pedí la mayoria, pero no todos. También acudí a algún otro banco, y eso fue lo que me permitió crear, poco a poco, una buena red hotelera, que fue mi primer negocio.

P. ¿Cuánto paga a Hacienda?

R. En los últimos años, entre 50 y 70 millones. En 1987, menos, por mi condición de residente en el extranjero. Aun así, creo que soy uno de los políticos que más pagan a Hacienda.

P. Usted, que: se ha pasado la vida entre los negocios y la política, ¿ha tenido tiempo suficiente para su familia?.

R. No, y eso es lo que más lamento. Ya tengo 45 años, mis hijos se han hecho mayores y casi no los he visto crecer. En este sentido sí tengo un sentimiento de fustración, de haber perdido el tiempo. Cuando pienso en el futuro lo que más deseo es estar con mis hijos y con mi mujer.

P. Su mujer, además de muy atractiva, ¿cómo es?

R. Ella es... muy tímida, no habla por no molestar. Se ha sabido adaptar, ha entendido perfectamente que las circunstancias le obligaban a jugar ese papel, aunque a veces no le gustara. No tiene ninguna gana de figurar ni más ambición personal que la de estar con su marido y sus hijos. Solo tengo agradeciemientos y alabanzas que hacerle, no me ha creado ningún problema jamás, de ningún tipo. Se ha sabido sacrificar sin rechistar. El haberse venido conmigo a Bruselas y dejar el clima y los amigos de Ibiza no le ha hecho mucha gracia, pero ha venido. Por lo tanto, lo que yo pido para mis hijos es que tengan la suerte de encontrar una mujer o un marido como su madre, porque me temo que no saldrían tan beneficiados si les salen como su padre.

"Sin Reagan, Gorbachov no existiría"

I. P. Pregunta. ¿Cree en la posibilidad de que en algún momento los intereses europeos y los de Estados Unidos puedan ser contrapuestos?

Respuesta. No. El mundo europeo forma parte del mundo de las libertades. Está ademas fronterizo con el mundo totalitario, y constituye, por tanto, un ejemplo de las ventajas de la libertad, la justicia y el bienestar. Incluso en estos momentos mucho más, porque es también un ejemplo de cómo deben hacerse las cosas. Todos los excedentes de Europa, industriales y agrícolas, serían suficientes para abastecer a la Unión Soviética, y por tanto somos una permanente tentación para ellos, y ellos, una permanente amenaza para nosotros. Y hoy Europa no es, seamos francos, capaz de defenderse por sí misma. Es claro también que el objetivo europeo debe ser el de disminuir la polarización del mundo en dos bloques. Ése es nuestro papel a largo plazo, y creo que el nuevo liderazgo soviético quiza facilite esa labor, pero hoy Europa tiene que estar inclinada hacia un lado: el de las libertades frente al totalitarismo.

P. Los movimientos pacifistas le parecerán irracionales.

R. No sé si son irracionales, pero si sé que objetivamente contribuyen al debilitamiento de Europa y al reforzamiento de la amenaza soviética.

P. ¿Usted cree que nos van a invadir un día de éstos?

R. No lo creo. Lo que sí es seguro es que con un desarme unilateral, la Unión Soviética si se lo propusiera, tardaría siete días en llegar a los Pirineos. Así lo demuestran los estudios más fiables de la OTAN.

P. ¿Ve factible la opción doble cero?

R. Está casi al alcance de la mano. Es un gran paso adelante, que confirma que la teoría de responder de manera enérgica y equivalente al rearme de la URSS de los últimos años es acertada. A la opción doble cero se ha llegado precisamente por la firmeza occidental.

P. ¿Quién cree que tiene mayor credibilidad como pacificador, Reagan o Gorbachov?

R. Es muy difícil de matizar, pero la historia es buen testigo de que sin la firmeza de Reagan, las reformas de Gorbachov no existirían. Es más, si EE UU hubiera seguido con Jimmy Carter, el fenómeno Gorbac hoy, no se habría producido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de agosto de 1987

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