Cartas al director
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No duerme

Son las dos y cuarto de la madrugada. Se preguntarán qué hace una persona en su sano juicio escribiendo en una hora tan inusual. No es un capricho mío. ¡Socorro! ¡No me dejan dormir! ¿Verdad que usted ha pasado también por una situación semejante?Cullera, como tantos otros pueblos y ciudades españoles, es el lugar apropiado para contraer cualquier neuropatía. La gama a elegir de ruidos es variadísima: perros noctámbulos, puertas de garaje, música, voces... Pero lo que más me saca de quicio son los tubos de escape de esos vehículos que cuanta más caña meten más queridos son por sus propietarios.

Y ahora que llega el verano me toca elegir entre asfixiarme y dormir con la ventana cerrada o pasar la noche en blanco con la ventana abierta.

¿Cuál es la solución? Es muy sencilla y (para regodeo de los ayuntamientos) totalmente gratis. Se trata de algo desconocido en España, llamado conciencia ciudadana y consideración hacia los demás.

¿Alguien dijo que ya éramos europeos? En mi opinión, todavía faltan muchos lustros para que lleguemos a serlo de verdad.

Y si alguien cree que exagero, le invito a pasar una noche conmigo y... ¡Ah!, que no se haga muchas ilusiones.- María Dolores Ferrer Cabaleiro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 20 de junio de 1987.

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