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La lucha por el poder en el emirato de Sharja complica la crisis del Golfo

Irán y Arabia Saudí han expresado por separado su temor de que la crisis en el pequeño emirato de Sharja, próximo al estrecho de Ormuz, complique aún más la situación en el golfo Pérsico y estimule "intervenciones extranjeras".El autoproclamado emir de Sharja, Abdel Aziz Ben Mohamed al Qasimi, insiste en que no renunciará al cargo, pese a la oposición del Consejo Supremo de los Emiratos Árabes Unidos, federación a la que su país pertenece.

Para Irán, la crisis de Sharja, un golpe de Estado palaciego, ha sido provocada por "Irak y las superpotencias". Un comunicado del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores insiste en que los acusados "están en el origen de todas las acciones de desestabilización en la región".

Aunque Irán no se pronuncia por ninguno de los dos hermanos que reclaman el título de emir de Sharja, los observadores recuerdan que el emirato de Dubai, el país del Golfo que tiene mejores relaciones con Teherán, ha tomado el partido del jeque Sultán, depuesto por su hermano Abdel Aziz cuando realizaba una visita por motivos académicos al Reino Unido.

La posición de Dubai ha sido adoptada por el conjunto de los miembros de los Emiratos Árabes Unidos, que han declarado "nula" la deposición del jeque Sultán y la proclamación como emir de su hermano mayor.

El soberano saudí le ha instado a adoptar una iniciativa "urgente" que ponga fin al actual enfrentamiento entre los vecinos emiratos de Dubai y Sharja.

"Cualquier retraso en liquidar la crisis", en opinión del rey Fahd de Arabia Saudí, "puede hacer imposible una solución que evite las intervenciones extranjeras en la región". Como Irán, el monarca saudí teme que este suceso sirva de nuevo pretexto para una injerencia de las superpotencias.

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