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La inflación divide la sesión en dos

La noticia sobre la trayectoria descendente del índice de precios al consumo (IPC) de mayo llegó tarde a los patios de operaciones, pero aun así tuvo efectos beneficiosos, si no en las cotizaciones, sí en la orientación del cierre. Desde el momento en que se conoció este dato, el papel fue desapareciendo de casi todos los sectores, bien porque el dinero barrió algunas posiciones vendedoras, bien porque los poseedores de títulos decidieron que ya no era necesario deshacerse de ellos. La sesión ha tenido, pues, dos partes bien diferenciadas, la primera de las cuales adoleció de ciertos excesos de precauciones traducidos en una actividad vendedora similar a la de días pasados, mientras que en la segunda se trataba de no quedar al margen de cualquier posibilidad.Los goteos a la baja fueron la nota más destacada del período de contratación, sobre todo entre los valores del grupo de constructoras e inmobiliarias, dándose la circunstancia de que el sector bancario vivió uno de los corros más interesantes de la jornada, ya que a esa hora ya se conocía la evolución del IPC, aunque no había dado tiempo para cambiar las órdenes. Las posiciones de estos valores se esperaban con gran expectación, produciéndose alguna que otra carrera para tratar de adquirir parte de los restos vendedores. Sin embargo, los valores bancarios ya habían frenado bastante la salida de papel, hasta el punto de que el saldo vendedor de los siete grandes era de tan sólo 3.125 títulos.

Las expectativas de una baja real de los tipos de interés se cumplieron a medias, pues el mercado interbancario sólo registró pequeños descensos, situándose las operaciones a un día en el 17,5% y con un volumen negociado muy pequeño, tanto por ser hoy festivo como por haber descendido en estos días las necesidades de liquidez de las instituciones. Las posiciones al cierre eran, en general, compradoras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 17 de junio de 1987.