Sesión equilibrada y síntomas de cansancio
El mercado parece haber asumido que su banda de fluctuación se encuentra comprendida entre el 220% y el 230%, pues la salida de algunas partidas vendedoras al acercarse al nivel superior ha sido manifiesta, coincidiendo con una sensación de cansancio que alcanza a muchos valores. No es de extrañar que el dinero se haya mostrado mucho más reservado que en ocasiones anteriores, sobre todo al comprobarse en la jornada anterior que a medida que el índice se acerca a este hipotético techo son más las partidas vendedoras que buscan materializar los beneficios. Si a esto se le añade el escaso apoyo que se recibe por parte de los mercados monetarios, más irregulares que de costumbre, se puede comprender fácilmente la apatía de los inversores.El mercado interbancario deshizo parte del camino recorrido en la anterior sesión y orientó los precios a la baja para todos los plazos, llegando a superar en algunos de ellos el nivel del viernes, hasta ahora uno de los más bajos de este ciclo. El hecho de que el Banco de España buscase drenar liquidez ofreciendo pagarés a una semana al 17,5%, después del fracaso de la última subasta de bonos, tampoco ha tenido incidencia alguna en las bolsas, que parecen decididas a esperar acontecimientos en lugar de descontar con anterioridad cualquier posibilidad.
La apertura de esta sesión coincidió en todo con el cierre del lunes, es decir, el dinero se había replegado casi totalmente y era el papel el que, sin demasiada convicción, intentaba llevar las riendas. El resultado ha sido una jornada en la que incluso Telefónica ha bajado el volumen negociado, si bien sigue siendo éste uno de los pocos corros que ofrecen algún interés. Los bancos tampoco consiguen deshacerse de la oferta, y vuelven a repetir casi en bloque. Un cierre con tanteos compradores discretos chocaba, sin embargo, con una paradójica falta de papel.


























































