El mosquito, la píldora y Nancy

El presidente del Gobierno italiano, Amintore Fanfani, leía el miércoles el plúmbeo comunicado final de la cumbre de Venecia cuando Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos, decidió que era el mejor momento para sacarse del bolsillo una misteriosa pastilla que se tragó con agua mineral. Inmediatamente, comenzaron las especulaciones sobre la salud de un presidente de 76 años aquejado de diversos cánceres. Pero la causa era sólo un vulgar mosquito.

El portavoz de la Casa Blanca, para calmar al mundo libre sobre la salud del emperador, publicaba a las pocas horas el siguiente comunicado, titulado Pastilla: "En Camp David [residencia oficial de descanso del presidente norteamericano, en el Estado de Maryland], el fin de semana del 29 al 31 de mayo, el Presidente fue picado por un insecto en el cuero cabelludo, que resultó infectado. Un antibiótico fue recetado contra la infección. El Presidente tomó hoy [por ayer] la última pastilla de su tratamiento rutinario de antibióticos. Ésta era la píldora que los periodistas vieron que ingería durante la lectura del comunicado conjunto. No es necesario proseguir el tratamiento."

Ronald Reagan apareció ayer por la mañana, a pleno sol, plenamente recuperado de la picadura y fresco para bromear con la Prensa.

Preguntado si estaba celoso por un último sondeo de opinión, que sitúa a Nancy Reagan como a una de las mujeres con más sex appeal para los norteamericanos de 30 a 40 años para pasar una velada, el Presidente respondió: "A esos hombres les diría que mantengan las distancias. Les estoy mirando".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 11 de junio de 1987.

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