El acuerdo Londres-Dublín centra el debate electoral en Irlanda del Norte
Mientras que en el resto del Reino Unido los partidos políticos llevan tres semanas de debates interminables sobre quién tiene mejores propuestas sobre educación, vivienda, sanidad o defensa, la campaña electoral en Irlanda del Norte está centrada en un tema monográfico: el acuerdo anglo-irlandés y su aplicación en la provincia.
El tratado anglo-irlandés, suscrito por los entonces primeros ministros de Irlanda, Garret FitzGerald, y del Reino Unido, Margaret Thatcher, el 15 de noviembre de 1985, permitió a Dublín desempeñar un papel consultivo en los asuntos de Irlanda del Norte, que los dirigentes de la comunidad protestante unionista consideraron como una traición y como el principio de la reunificación de la isla bajo el dominio del Sur, a pesar de las vehementes negativas de Londres.Desde la firma del acuerdo, los dos partidos unionistas, el Oficial de James Molyneaux y el Democrático del reverendo lan Paisley, no han dejado un momento de pedir su abrogación y han recurrido a toda clase de medios para conseguirlo. Sus intentos no les han servido de nada ante la firmeza de Margaret Thatcher y del nuevo Gobierno irlandés, dirigido por Charles Haughey, para mantener el acuerdo.
La esperanza de Molyneaux y Paisley, que han presentado un programa electoral conjunto, es que se produzca en Londres un hung Parliament (Parlamento colgado), en el que ninguno de los partidos nacionales tenga mayoría, lo que les permitiría negociar con un Gobierno minoritario la cancelación del tratado a cambio de prestarle su apoyo parlamentario.
Desde el lado católico, la lucha también está centrada en el acuerdo anglo-irlandés. A favor de su mantenimiento se encuentra el partido moderado católico, el Social Democratic and Labour Party (SDLP), de John Hume, para quien el tratado ha mejorado sustancialmente las condiciones de vida de los católicos en el Ulster.
En contra está el Sinn Fein, ala política del Ejército Republicano Irlandés (IRA), cuyo presidente, Gerry Adams, comparte, por diferentes motivos, con los dos partidos protestantes, el deseo ferviente de ver el acuerdo abolido. En el último Parlamento los partidos protestantes tenían 14 diputados, el SDPL, dos y el Sinn Fein, uno, Adams, que se negó a tomar posesión de su escaño.
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