Educación recuperara un colegio mayor cedido a la Confederación de Excombatientes

El Ministerio de Educación ha abierto un expediente para retirar a la Confederación de Excombatientes la concesión del colegio mayor Antonio Rivera, que se encuentra situado en la Ciudad Universitaria de Madrid y abandonado desde hace 11 años. El edificio, construido a finales de los años cincuenta por iniciativa de Blas Piñar, se baila actualmente en estado de ruina y lleno de basuras, entre las que vive una familia gitana.

Manuel Souto, director general de Programación e Inversiones del Ministerio de Educación, ha declarado que en la apertura del expediente no ha influido la adscricción política de los propietarios del colegio. "Hay un hecho objetivo, y es que aquello lleva abandonado muchos años y hemos de recuperarlo". Por su parte, el presidente del patronato, Luis Valero, ha afirmado que no se le ha comunicado la apertura de tal expediente. "Si es cierto que se ha abierto, sólo puede deberse a una motivación política", añade.El colegio recibe su nombre de Antonio Rivera Martínez, que fue presidente de la Juventud de Acción Católica de la archidiócesis de Toledo y murió en 1936 en el asedio del Alcázar. En 1962 se inició su proceso de beátificación, actualmente paralizado. Cuando, a finales de los cincuenta, Piñar quiso poner el nombre del llamado "ángel del Alcázar" a un colegio mayor, las autoridades ministeriales sólo le autorizaron un centro para 23 plazas. La cesión se hizo, como con otros colegios, por un período de 50 años, prorrogable a 99.

Sin embargo, la Confederación de Excombatientes, organización principalmente representada en el patronato del centro, abandonó las instalaciones en 1976 y se llevó su alumnado a otro colegio, el Mara. Actualmente, la Confederación tiene en el Mara a unos 250 alumnos. "Es el que mejor funciona; allí no hay porros ni líos" afirma Valero. Según éste, en 1985 su organización solicitó al rectorado de la Complutense licencia para edificar en los terrenos del Antonio Rivera un nuevo colegio, solicitud que fue rechazada con el argumento de que ello supondría superar el volumen de edificación previsto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de mayo de 1987.