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Los comunistas yugoslavos debaten el papel del Ejército en la sociedad civil

Stipe Suvar, miembro de la presidencia de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia, afirmó el pasado martes ante el Comité Central: "El uso de las Fuerzas Armadas contra el propio pueblo es impensable y contrario a nuestro sistema de defensa popular total, tan impensable e intolerable como sería capitular ante el enemigo". Suvar criticó "las especulaciones y rumores" surgidas el pasado mes de marzo en torno a una eventual utilización del Ejército yugoslavo contra los trabajadores en huelga.

Los comunistas yugoslavos sienten que pierden pie en el papel de reformistas del socialismo que ostentaron durante decenios de vida de Tito. "Se nos ha parado el reloj, como después de un terremoto", afirmó recientemente Mitja Ribicic, comunista histórico. Este pleno ideológico del comité central, que concluye hoy, estaba destinado a establecer una plataforma yugoslava capaz de competir en osadías reformistas con China, Hungría o la Unión Soviética.

"No debe bastarnos con saber que somos mejores que Albania, sino que tenemos que probar que somos un país de ambiciones y capacidades europeas", declaró uno de los delegados más polémicos, el esloveno Milan Kucan. Y afirmó en tonos pragmáticos que "la invitación a la guerra santa ideológica" contra los enemigos ideológicos no sacará a Yugoslavia de su crisis económica, la más seria de Europa, junto con la rumana. "Tenemos que ganarnos aliados para remontar la crisis", dijo oponiéndose a los llamamientos a la pureza de otros oradores.

Uno de los delegados echó mano de una cita bíblica de Marx, para plantear que o la Liga de los Comunistas logra sacar a Yugoslavia de la crisis, o abandona el escenario político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de abril de 1987