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Dos años sin Hoxha / 2

Albania renuncia a reconciliarse con Moscú

La invitación a Enver Hoxha a reanudar al menos las relaciones diplomáticas con la URSS era en tiempos del líder soviético Leonid Breznev algo rutinario. Moscú enviaba puntualmente un telegrama o imprimía un artículo amable en Pravda en la fiesta de la República albanesa, y Tirana devolvía el telegrama o ignoraba el artículo. Cuando llegó Yuri Andropov al Kremlin, Moscú redobló en vano sus cantos de sirena.

Yuri Andropov había estado en Albania en 1960 tratando de recomponer los platos rotos por un Jruschov, que había tratado a Hoxha de mendicante. El líder soviético le recomendó al orgulloso albanés que produjera para el Comecon (Consejo de Asistencia Económica Mutua) limones y naranjas, que se olvidara del trigo: ""No se preocupen por los cereales, ya se los daremos; los ratones de Ucrania consumen más trigo que los dos millones de albaneses".En vísperas de las curiosas elecciones de febrero a la Asamblea Nacional albanesa, Ramiz Alia ha vuelto a negar la oferta de reconciliación de Pravda, acusando a Mijail Gorbachov de haber restaurado definitivamente el capitalismo. De los 1.830.653 albaneses inscritos, el pasado 1 de febrero todos votaron a favor de los candidatos a diputados propuestos, excepto un despistado cuya papeleta fue anulada. Parece haber fallecido el único albanés que en las elecciones de 1978 y 1982 osó votar en contra de los candidatos oficiales.

El 21 de febrero, Adil Carcani volvía a ser designado, por tercera vez consecutiva, jefe de un Gobierno compuesto de 22 ministros, en el que no hay cambios importantes.

Disgusto del traductor

Con un gesto que hasta en Tirana parece querer decir "ya estamos con lo de siempre", al guía y traductor del periodista no le gusta que le pregunten si Albania se está abriendo. Responde de carrerilla que en 1976, Albania tenía relaciones diplomáticas con 74 países; en 1981, con 95, y en 1986, con 104.

Uno de los últimos países en establecer estas relaciones con Tirana ha sido España, cuyo primer embajador presentó cartas credenciales el pasado diciembre ante el mismo Ramiz Alia que hace 10 años abucheó al ex líder del partido comunista Santiago Carrillo por reconocer a la monarquía española.

La apertura de relaciones con Bonn es inminente tras las pacientes negociaciones que ha protagonizado el conservador bávaro Franz-Josef Strauss. Con el Reino Unido, las cosas van para largo, al negarse Londres a devolver a Tirana el oro albanés confiscado durante la II Guerra Mundial. El Reino Unido exige indemnizaciones por la voladura de dos destructores británicos que, en el estrecho de Corfú, chocaron inmediatamente después de la guerra con minas a la deriva que los albaneses aseguran eran alemanas.

Albania se autoabastece de petróleo y exporta derivados, electricidad, asfalto, productos agrícolas y cromo, siendo el segundo exportador mundial de ese metal.

Rechazo a Washington

Sus actuales di rigentes afirman que nunca establecerán relaciones con Washington (a quién acusa de imperialista) ni con Moscú (que cailifica de socialimperialista). Único país del viejo continente que no ha firmado el Ácta Final de Helsinki sobre seguridad y cooperación en Europa, calificada por Hoxa "farsa inútil".

Pero Albania desea buenas relaciones con todos los Estados Europeos. De los de la OTAN Grecia es el mejor visto por Tirana.

Dentro de poco, Atenas y Tirana firmarán una paz que pondrá fin a la guerra de papel más vieja de Europa. Ambos países están teóricamente en guerra desde que Mussolini atacó Grecia utilizando el trampolín albanés. No obstante Enver Hoxhe abrió embajada en la Grecia de los coroneles el año 1972.

Dos términos políticos han aportado los Balcanes a la historia de las relaciones internacionales: uno, la balcanización, sinó nimo decimonónico de múltiplei divisiones rencorosas, y otro, na ciente, la albanización, que equi vale a aislacionismo. A pesar de lo que dicen los guías, Ramiz Alia tiene mucho que hacer a respecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de marzo de 1987