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Guerra obtiene garantías de que Argelia no permitirá actividades terroristas contra España

El vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, anunció ayer en Argel que ha recibido de las autoridades del país "la seguridad y la garantía absoluta" de que Argelia no va a ser vehículo de acción política o terrorista contra la estabilidad del sistema democrático español. Guerra negó en tres ocasiones que se hubiera mencionado en las conversaciones con sus interlocutores argelinos el nombre de Txomin Iturbe, dirigente etarra que vive aquí libremente, pero reiteró que la promesa argelina de no brindar su territorio para acciones terroristas contra España era "explícita, directa y concreta".

En una conferencia de prensa que puso fin a su visita de 48 horas a este país norteafricano, el vicepresidente del Gobierno aseguró que, al igual que había recibido esta garantía de Argel, había transmitido a sus interlocutores la promesa de que "España no aceptará ningún tipo de movimientos que pueda alterar la estabilidad de Argelia", frase que calificó como "un pronunciamiento".Pese a las reiteradas negativas de Guerra a admitir públicamente que en sus negociaciones políticas con los argelinos hubieran estado presentes nombres de personas o siglas de organizaciones, es evidente que uno y otro pronunciamiento están directamente relacionados, en el caso concreto de Argelia, con Iturbe y ETA Militar, y en el caso de España, con los grupos de oposición capitaneados desde el exterior por el ex presidente Ahmed Ben Bella y el líder beréber Hocine Ait Ahmed, que cuentan con infraestructura y apoyo en la costa levantina.

La libertad de movimientos de Iturbe en Argelia, país que le ha facilitado la carta de refugiado que Francia le retiró con su expulsión, ha sido motivo de preocupación en los últimos tiempos para los servicios de seguridad españoles, máxime porque se sospechaba que con este dirigente en este país ma grebí y próximo a España, po dría convertirse en un territorio de "consultas y encuadramiento entre etarras".

Precisamente, Luis Yañez secretario de Estado para la Cooperación Internacional, en unas declaraciones éfectuadas ayer en Madrid, previas a éstas de Alfonso Guerra, había asegurado que al Gobierno español no le preocupaba la presencia de etarras en Argelia como tal, sino que éstos disfrutaran de libertad de movimientos.

Guerra, preguntado por la concesión a Txomin Iturbe po parte de Argelia de la carta de refugiado, sentenció: "El Gobierno, en el caso de este señor, está tranquilo".

Las dos jornadas de Guerra en Argel han tenido un eminente contenido político, aunque también se han abordado temas económicos y de cooperación bilateral. A las constantes conversaciones con su anfitrión, el responsable del secretariado permanente del Frente de Liberación Nacional (FLN, partido único), Mohamed Cherif Mesadia, hay que añadir una especialmente significativa, la sostenida ayer con el presidente de la República, coronel Chadli Benyedid.

Larga entrevista

Guerra y Benyedid estuvieron una hora reunidos en el palacio de la Presidencia, algo poco normal en este tipo de audiencias a personalidades que no ocupan los máximos cargos de gobierno en sus respectivos países.

Alfonso Guerra aseguró que su visita a Argelia estaba concebida como un intento de relanzar las relaciones bilaterales, "vacías o enfriadas" en los últimos tiempos por una falta de contactos.

Aseguró también que, tras estos dos días de conversaciones, no sólo con Benyedid o Mesadia, sino también con el primer ministro, Abdelhamid Brahimi, o el jefe de la diplomacia, Ahmed Taleb Ibrahimi, "se ha conseguido claramente un desbloqueo político en todos los campos".

En este sentido, anunció una visita a Argel en los próximos meses del ministro de Asuntos Exteriores español, Francisco Fernández Ordóñez; la reunión de la comisión mixta para asuntos bilaterales en el primer trimestre de 1987, y la presencia antes en Madrid de una delegación oficial del Frente de Liberación Nacional, encabezada por Mesabia, por invitación del Partido Socialista Obrero Español.

Esto, según Guerra, se completará con un compromiso de reuniones o cumbres anuales entre los dos Gobiernos, similares a las ya establecidas por España con países como Francia y Portugal, que se celebrarán indistintamente en Argel o en Madrid.

El vicepresidente del Gobierno aseguró también que su visita a Argelia no ha creado ningún tipo de suspicacias en el ministerio de Asuntos Exteriores y corroboró su afirmación diciendo que en España "sólo hay un cauce en política y un solo Gobierno".

La pesca y el Polisario

Guerra explicó que su viaje a Argelia se explica también porque desde los años setenta sigue muy de cerca los problemas del mundo árabe, en concreto el conflicto palestino y la situación general de la región del Magreb.

Las relaciones de España con el Frente Polisario fue uno de los temas abordados durante las conversaciones mantenidas por Guerra con los dirigentes argelinos en sus dos días de visita.

[Las relaciones de España con el Frente Polisario serán reanu dadas "una vez hallemos solución a ciertos problemas, entre ellos el de la pesca", declaró Guerra, en el aeropuerto, ante la prensa extranjera, momentos antes de abandonar Argel, según informa la agencia Efe].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de diciembre de 1986

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