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Reportaje:

Los años pasan por la Puerta del Sol

Se inaugura esta tarde la última reforma de la plaza madrileña, con cinco siglos de historia

El alcalde de Madrid, Juan Barranco , inaugura a la una de la tarde de hoy la reforma de la Puerta del Sol. Las obras de superficie, junto con el vestíbulo de la estación del metro -por la que pasa diariamente medio millón de personas-, han costado 1.000 millones de pesetas. Es la sexta reordenación de la plaza en vestíbulo de la estación del metro en sus 500 años de historia. Durante ellos ha sido puerta de salida hacia Guadalajara, centro comercial y recreativo de la ciudad, eclipsando a la plaza Mayor, sede de la Direción General de Seguridad y hoy del Gobierno autónomo. El final de las obras, se ha adelantado tres meses , con lo que se reanudará el día 31 la tradición de despedir el año junto a la Puerta del Sol

ANSELMO LUCIO La Puerta del Sol ha albergado actividades económicas desde el primer momento, hace 500 años. Con Carlos III, que levantó la Casa de Correos (hoy sede de la Comunidad Autónoma), se inició su consagración como eje de la vida madrileña. La reforma de concepción burguesa de 1862 le dio su aspecto actual y su máximo esplendor.Hacía un año que Don Quijote había salido de las prensas de Juan de la Cuesta, en la calle de Atocha, cuando el Austria Felipe III traslada a Madrid la capital del reino en 1606.

La plaza Mayor, construida en 1619, sustrajo a la plaza de la Villa, antes llamada de San Salvador, el protagonismo como primer foro de la ciudad. Eran los tiempos de la Inquisición y de las carretas de bueyes que atravesaban la Península para traer a la Corte los tesoros de las Indias.... La Puerta del Sol no era más que una salida de la villa hacia Guadalajara.

Un siglo antes, en 1520, existió una muralla con una entrada y un sol encima de ésta, quizá por mirar la puerta a Oriente. Juan López de Hoyos cuenta en 1570 que el emperador Carlos I, tras las luchas de las Comunidades de Castilla (1521), derribó el castillo y la puerta "para ensanchar y desenfadar una tan principal salida". Lo primero en aparecer en esa zona, como corresponde al siglo XVII, fueron iglesias y conventos. Donde hoy confluyen la calle de Alcalá y la carrera de San Jerónimo y mirando a la plazuela que entonces representaba la Puerta del Sol ya existía, a raíz de la peste de 1438, una iglesiahospital -posteriormente reconstruida por Carlos I para servir de hospital- llamada del Buen Suceso.

Sede de un viejo oficio

Entre las calles del Arenal y Mayor se encontraban las casas "de mancebía pública", que fueron trasladadas a la calle del Carmen por real cédula de Carlos I. Como lugar destacado por su actividad económica, la Puerta del Sol recoge desde hace casi 500 años el no menos antiguo oficio de la prostitución.

Corría el año 1618 y un escultor italiano, Rutilio Gaci, diseñó una fuente que habría de sustituir a la que existía desde unos años antes frente a la iglesia del Buen Suceso. Por fin, los madrileños de 1630 pudieron contemplar cómo a un gran estanque circular y desde un pedestal octogonal caían chorros de agua por unas máscaras de bronce.

Todo el conjunto, de unos cinco metros de altura, iba coronado por una peana sobre la que se alzaba una figura femenina que pronto fue popularmente bautizada como la Mariblanca. Alrededor de la fuente de la Mariblanca y en las gradas del convento de San Felipe el Real, que estaba detrás del actual edificio de la Comunidad, tenía lugar un dinámico mercadillo de carnes, verduras, calzas y juguetes. No faltaban las procesiones de penitencia, como las que se desarrollaron por la noche en junio y julio de 1649 para que la peste que golpeaba a Andalucía no llegara a Madrid. La apariencia urbana de la Puerta del Sol en los siglos XVII y XVIII es la de un espacio alargado, mucho más estrecho que en el presente, rodeado de casas con cuatro o cinco pisos. En ocasiones señaladas, como en la exaltación de Carlos III al trono, la Puerta del Sol engalana los balcones de las casas y, especialmente, la fuente de la Mariblanca: en aquella fecha se la rodeó de ocho columnas terminadas en unas ninfas que sostenían guirnaldas de laurel. Fue este monarca quien ordenó construir allí una nueva Casa de Correos.

La capacidad de convocatoria ciudadana del lugar quedaba así reafirmada y, a partir de este momento (1768), la plaza Mayor perdería importancia al lado de la Puerta del Sol. La nueva edificación obligó a derribar dos manzanas, con un total de 23 casas, y a abrir nuevas alineaciones, como la calle de Carretas.

Apenas dos años antes el sitio había desempeñado pn papel importante en el motín de las capas y sombreros contra el ministro Esquilache. De modo que el conde de Aranda habilitó una parte para cuerpo de guardia; empeño que resultaría hartamente justificado posteriormente, a juzgar por la cantidad de sangre que desde entonces ha regado el kilómetro cero. Sin embargo, la zona no registraría importantes enfrentamientos hasta comienzos del siglo XIX. Los mamelucos, polacos y la Guardia Imperial de Napoleón fueron crudamente rechazados por el pueblo de Madrid precisamente en la Puerta del Sol el 2 de mayo de 1808. Las tensiones sociales y políticas que sacudieron el país en el pasado siglo se vieron reflejadas en el urbanismo de la Puerta del Sol. La clase emergente, más o menos identificada con los ideales de la Revolución Francesa, dedicada a la industria y al comercio, demandará muy pronto espacio en la Puerta del Sol para sus grandes almacenes, hoteles y modernas viviendas. Sin embargo, hasta 1836, con la desamortización de Mendizábal, la burguesía no obtendría resultados concretos. El primer moderno edificio de viviendas de corte burgués que existió en la Puerta del Sol -donde había estado el convento de San Felipefue construido gracias a un premio gordo de la lotería.

275.000 ciudadanos

Los 275.000 ciudadanos de 1858 no cabían materialmente en las antiguas murallas defensivas de la ciudad y se padecían graves problemas higiénicos. La villa debe romper las tapias y absorber el Prado y el Retiro. Era evidente que la Puerta del Sol, paso obligado dada la estructura urbana existente, se estaba quedando pequeña. Primero se traslada la fuente de la Mariblanca a la plaza de las Descalzas en 1838 y, 10 años después, el Ayuntamiento pavimenta el suelo con granito, instala el alcantarillado, ensancha las aceras y coloca en el centro una gran farola de gas. Era la hora de los ingenieros de caminos: ferrocarril (1850), traída de aguas (1851-1858), anteproyecto de Ensanche (1857-1860), Puerta del Sol (1857-1862)...

Tras numerosos proyectos entre 1853 y 1857, se lleva definitivamente a cabo el de Lucio del Valle, que supuso el derribo de la iglesia del Buen Suceso. La plaza adquiere la configuración actual (recta por el lado Sur y gamba entre las calles del Arenal y Alcalá). La extensión pasó de 5.069 metros cuadrados a 12.320. La mayoría de los edificios que todavía hoy circundan este foro se construyeron entre 1860 y 1868. Las aguas del Canal de Isabel 11 desplazaron a la farola central por un surtidor de 30 metros.

En la Puerta del Sol siguieron realizándose los espectáculos oficiales; pero, sobre todo, se convirtió en el primer centro económico y administrativo de Madrid. En ella se encontraban los mejores hoteles y los más animados cafés. Transformada según el gusto burgués, la Puerta del Sol vería lucir sobre sí misma las mejores perlas de la revolución industrial: la primera luz eléctrica (1875), punto de confluencia de las líneas de tranvias, primero de caballos y más tarde eléctricos; el metro en 1919...

Pero el mismo progreso que la encumbró 100 años antes por encima de la plaza Mayor y engrandeció Madrid, se fue llevando los puntos de reunión y los negocios a otros distritos de nueva creación. Su hegemonía comenzó a languidecer con el siglo XIX que expiraba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de diciembre de 1986