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Crítica:NORMA RAE / 'EL INVISIBLE HARVEY

Comedia y cine social

Las dos películas de este sábado son muy diferentes entre sí. También muy difíciles de recomendar, pues, sin ser desdeñables en absoluto, tampoco levantan entusiasmos entre los amantes de sus géneros, el cine social y la comedia. Son, eso sí, tanto la una como la otra películas sencillas, nada estridentes, asequibles para todo el mundo y muy dignas de ver.La película que aparentemente tiene mayor fuste es Norma Rae, realizada por Martin Ritt en 1979 y con el tema de los derechos sindicales como motor central.

Muy idóneo tema para este norteamericano de tendencias izquierdistas, en su momento sometido a la caza de brujas maccarthista y posteriormente saludado efusivamente como uno de los nuevos talentos del cine norteamericano -la eclosión de los Frankenheimer, Penn, Lumet, etcétera, todos ellos, por otra parte, de catadura muy diferenciada-, cuando se entendía que éste, iniciando una lucha ética con el europeo, debía ser comprometido.

El invisible Harvey se emite hoy por TVE-1 a las 16

05. Norma Rae se emite hoy por TVE-1 a las 22.40.

Y comprometidas fueron, a su manera, Donde la ciudad termina, El ruido y lafuria, Cuando se tienen- 20 años, Hud, El espía que surgió del frío, Odio en las entrañas y otras estimables obras de este neoyorquino todavía hoy, con la reciente El romance de Murphy, luchador por sus derechos. Nonna Rae narra los problemas sindicalistas de una industria textil, como Odio en las entrañ as los narraba con respecto a una empresa minera.

La diferencia, que aquí resulta básica, está en que nuestro héroe no es héroe, sino heroína; una abnegada y sufrida mujer que toma la figura de Sally Field, y ya se sabe que Sally Field es la más abnegada y sufrida mujer del cine de los últimos 25 años, tal vez 50, quién sabe.

Premios

Así las cosas, Martin Ritt perpetra una denuncia social a la vez que entona una reivindicación feminista. Legítimas ambas, por descontado. Aunque quizá, por evidente y previsible, su discurso pierda fuerza. Y su narración, tan plana como Jane Birkin, tan lineal como un telefilme, está exenta de pasión.

Todo funciona según esquemas previos, nada falla en su perfección técnica y artística, y por el esfuerzo el festival de Cannes premia a la Field y la industria de Hollywood la tifle de oro con un oscar. Académico todo.

Otro oscar para una interpretación femenina hay en la película de esta tarde, El invisible Harvey, dirigida por el aplicado Henry Koster en 1950.En este caso, a la mejor secundaria: Josephine Hull.

Y es que El invisible Harvey es un filme antañón, una comedia de la. vieja escuela con grandes secundarios -Cecil Kellaway, Wallace Ford y Charles Drake acompañan a Josephine Hull en ese apartado- y un inmejorable principal, James Stewart, aquí un divertido y estrambótico personaje en diálogo continuo con un enorme conejo que, claro está, sólo él ve, con sólo él se comunica.

Las dos caras de la moneda

Comedia, pues, de situaciones, ligera, falta de pretensiones y refrescante, se verá hoy con la misma gracia de su mornento, cuando constituyó un pequeño éxito ya antes en los escenarios teatrales. James Stewart había interpretado ya ahí su personaje, y curiosamente, hace cosa de 12 o 15 años, seguía haciéndolo en Broadway y Londres, mientras su inseparable compañero Henry Fonda compartía las mismas calles recitando un monólogo dramático: como en sus pensamientos ideológicos, eran las dos caras de una misma moneda, la moneda de las grandes estrellas de la actuación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 1986