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CARTAS AL DIRECTOR

Esperanza homosexual

Málaga

Para conocer la condición homosexual consideramos el modo y el medio en el que se desenvuelve y la cualificación moral que nos merece, sin tener en cuenta que juzgamos personas a las que la sociedad, en principio, les niega el derecho a la efectividad en todos sus niveles. Con ello desde luego no evitamos, al contrario, fomentamos, que tal conducta se realice en unas condiciones que podríamos llamar inmorales, por tener que desarrollarse en los límites de lo marginal. Marginalidad que, por otra parte, sufren otros sectores sociales, y ella misma en una contradicción social que obedece a muchas causas injustas que muestran el desorden pecaminoso del mundo en general.Este sería el principio del mal explicado por la teología moral que tiene su oponente positivo en la teología de la gracia: en el valor redentor de Jesús de Nazaret, el Cristo, a través del cual el género humano está en sí mismo salvado. Habría entonces que preguntarle a ese documento vaticano cómo una condición puede ser intrínsecamente mala y no ser pecado.

Será que la Iglesia en estos tiempos quiere contemporizar con la historia más reaccionaria. No deberían ser tiempos de exclusiones y condenas para la Iglesia, sino de esperanza y liberación para todos los hombres de buena voluntad.

¿Hay o no hay esperanza desde el catolicismo para los homosexuales sin tener que sentirse culpables por ser lo que son? Esta es la pregunta fundamental que espera una respuesta pastoral desde siglos, a no ser que exista una maldición divina que ya, en este tránsito mundano, excluye a seres humanos por su condición homosexual de la salvación eterna.- Antonio Gutiérrez Dorado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de noviembre de 1986