Las eléctricas ratifican a Alegre Marcet como presidente de la patronal Unesa

Los presidentes de las ocho principales empresas eléctricas del país -Iberduero, Hidrola, Fecsa, Unión-Fenosa, Sevillana, Endesa, Hidrocantábrico y Electra de Viesgo- decidieron en una reunión mantenida ayer ratificar su apoyo al actual presidente de la patronal Unesa, Juan Alegre Marcet. Con esta decisión, los responsables de las eléctricas han pretendido salir al paso de las diferentes versiones que han venido circulando sobre un hipotético cambio en la presidencia de la patronal del sector.El objetivo básico de la reunión de ayer, calificada de "habitual" por fuentes del sector -"los presidentes de las empresas se reunen", afirmaron las mismas fuentes, "todos los últimos martes de cada mes"-, era reafirmar públicamente a Juan Alegre Marcet como presidente de la patronal del sector. El comunicado oficial de Unesa sobre la reunión de ayer afirma que "todos los presidentes han ratificado por unanimidad la confianza en el presidente de Unesa, Juan Alegre Marcet, reafirmándose asimismo en que como tal continúe las gestiones que el sector tiene en marcha con la Administración".

Las hipótesis de un posible cambio en la presidencia de Unesa empezaron a fraguarse a principios de verano, coincidiendo con la difusión de las controversias surgidas entre los auditores de la empresa Fuerzas Eléctricas de Cataluña (Fecsa) y los responsables de la compañía eléctrica, cuyo presidente es Juan Alegre Marcet. Influyentes empresas del sector consideraban, además, al presidente de Unesa un interlocutor quemado ante el equipo energético de Industria -el tandem Martín Gallego-Carmen Mestre- por los enfrentamientos personales que rodeaban éstas relaciones.

El nombramiento de Pedro de Toledo y Ángel Galíndez como consejeros de Iberduero e Hidroeléctrica Española, respectivamente, y la designación de Fernando de Ybarra como presidente de Sevillana de Electricidad vinieron a confirmar las versiones que apuntaban a un desembarco de la banca en el sector, lo que podría forzar un cambio de interlocutores ante la Administración.

A nivel oficial esta hipótesis se ha desmontado -son nombramientos forzados por la defunción de las personas que ocupaban anteriormente esos cargos-, aunque en el sector no están seguros de que no se puedan producir nuevos nombramientos estratégicos.

Otra de las finalidades de la reunión de ayer, que no superó la hora de duración, era aparcar las posibles "divergencias menores", según fuentes del sector, para presentar un frente común ante las próximas negociaciones con la Administración.

Una de las conclusiones alcanzadas ayer por los ocho presidentes fue que Juan Alegre Marcet tratará de acelerar al máximo las reuniones con el Ministerio de Industria. Hasta el momento, el titular de dicho ministerio, Luis Carlos Croissier, todavía no ha recibido a los representantes del sector eléctrico, aunque Fernando Maravali, nuevo secretario general de la Energía, se haya entrevistado con los diferentes presidentes de las empresas.

Menos intervencionismo

No obstante, la impresión que se tiene en el sector es que la política energética que aplicará el nuevo equipo ministerial será menos intervencionista que la desarrollada por Martín Gallego y Carmen Mestre. La nueva orientación podría concretarse, según fuentes solventes del sector, en una modificación sensible en el reparto del 2%, del fondo especial de saneamiento establecido por el anterior equipo energético de Industria. El citado 2% constituye los dos tercios del fondo global de saneamiento fijado por el Ministerio de Industria en un 3% de los ingresos globales de las compañías para este año, calculados en torno al billón de pesetas.El reparto de dicho fondo quedó supeditado a la presentación por parte de las empresas de sus planes de reducción de costos y fue uno de los enfrentamientos más serios que tuvo la anterior directora de la Energía, Carmen Mestre, con el sector. La idea que se está barajando en estos momentos en Industria sería la de repartir dicho fondo entre las empresas por la vía de las tarifas.

De properar esta iniciativa, "que no sería mal vista por las empresas", según fuentes del sector, el impacto de esta medida en la tesorería de las empresas quedaría prácticamente anulado a nivel técnico. Este sistema arbitraría un mecanismo por el cual se devolverían a las empresas todas las retenciones que sufrieran para dotar el fondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de septiembre de 1986.

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