La travesía del desierto del SPD

THE TIMESCuando los socialdemócratas de la República Federal de Alemania votaron abrumadoramente en la conferencia del partido apoyar la candidatura de Johannes Rau a la Cancillería en las elecciones parlamentarias del próximo enero se estaban haciendo un favor a sí mismos y a Rau. Una mayoría menos rotunda habría reforzado la impresión, ya existente entre los agnósticos políticos alemanes, de un partido con luchas internas. También habría debilitado la autoridad de Rau, que a principios de este año, sólo había sido nominado provisionalmente.Pero la mayoría de 425-1 para Rau, solamente puede limitar los males que ha padecido su partido durante los cinco años en que ha estado fuera del poder. Ahora cuenta con menos de cinco meses para unificar y dar credibilidad a una oposición cuyos integrantes muestran simpatías tan divergentes como las que existen en el seno del Partido Laborista británico.

A la izquierda, existe la oposición absoluta a todo lo nuclear, desde las cabezas atómicas de Estados Unidos hasta las centrales nucleares, y el apoyo al aumento del gasto público, aun a riesgo de un incremento de la inflación. A la derecha, hay nostalgia de la Ostpolitik de Willy Brandt y de la habilidad política internacional de Helmut Schmidt, y miedo de que la actual prosperidad de la RFA pudiera acabarse si se permitiera el fin de la buena administración en política nacional.

Al tratar de reconciliar ambas tendencias, Rau ha desempeñado un incómodo papel entre los radicales y conservadores del partido. El programa electoral que ha presentado, no sólo tiene el riesgo de no agradar a ninguna de las partes, sino que también complace lo suficientemente a la izquierda como para asustar a la vacilante Democracia Cristiana.

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Esto es especialmente cierto en política exterior, donde la promesa de Rau de perseguir el desmantelamiento de los misiles de crucero y Pershing norteamericanos de territorio alemán puede ser una discutible baza electoral.( ... )

En cuanto a la política interior, Rau puede estar en una situación más fuerte, pero sólo eso, y quizá aún no. Con la promesa de reducir progresivamente la utilización de la energía nuclear, se ha lanzado a atraer a aquellos electores que se inclinan hacia los verdes, pero que vacilan antes de desperdiciar su voto con un partido de tan dudosas posibilidades. ( ... )

Desgraciadamente para los socialdemócratas, también es cuestionable si el desempleo de por sí será esta vez un tema electoral importante.( ... )

27 de agosto

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