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Luis había pedido que Cabrera continuase en el equipo

El Atlético de Madrid cobrará 7,5 millones de pesetas en metálico, de forma inmediata por el traspaso de Cabrera al Cádiz, y los otros 7,5 de los 15 en los que se redondeó la operación, a, través de unas letras avaladas personalmente por el presidente del Cádiz, Manuel Irigoyen. El 15% del traspaso, unos tres millones, se los ha pagado el Atlético al jugador. Su marcha se ha debido fundamentalmente a la anterior de Luis., que había pedido -casi exigido- a Vicente Calderón que no se desprendiera del jugador bajo ningún concepto.En cuanto a la cesión de Pedraza, ambos clubes han busca do una fórmula legal para burlar la prohibición reglamentaria de cesiones de jugadores entre equipos de la misma categoría, como suelen hacer todos los dirigentes: en el contrato de traspaso figura una cláusula por la que, si dentro de un año el Cádiz no paga 60 millones de pesetas -algo difícil-, Pedraza volverá.

La operación del traspaso de Cabrera al Cádiz se fraguó por las urgencias del equipo gaditano de encontrar un goleador que acompañase esta temporada al recuperado Mágico González en el ataque. Curiosamente, la depresión de Luis Aragonés y su dimisión como entrenador atlético, más la llegada de Vicente Miera al banquillo rojiblanco, han influido decisivamente en la marcha de Cabrera Luis llegó a pedirle, casi a exigir, al presidente Vicente Calderón, hace unos meses, que bajo ningún concepto el club se desprendiera del hispanoargentino. Sin embargo, para Vicente Miera estaba claro que no iba a contar con el delantero, a la vista de los fichajes de Julio Salinas y Uralde y de la buena forma exhibida por el joven extremo Llorente, el sobrino de Gento, durante la pretemporada, que junto con el uruguayo Da Silva y Rubio completan los cinco delanteros de la plantilla que deseaba Miera.

La guerra médica

El Valladolid se interesó por Cabrera 24 horas antes de cerrarse la operación del Cádiz y también a última hora hubo intentos por parte del Deportivo de La Coruña, aunque el jugador no quería jugar en Segunda División. Entre ficha y sueldos por los próximos dos años, Cabrera va a ganar alrededor de 28 millones de pesetas.

En el Real Madrid, la paz social que se respira tras los éxitos de la temporada anterior sólo sigue alterada por la guerra que enfrenta al cuerpo médico del club con el de la Federación Española de Fútbol, y mas concretamente con el doctor Jorge Guillén, máximo responsable de la selección, como consecuencia de las lesiones de Maceda y Gordillo. Aunque én un principio se había especulado con la posibilidad de que durante el transcurso del Teresa Herrera el Madrid hiciera pública una nota oficial en torno a este asunto, lo hará a primeros de la próxima semana, una vez que Mendoza y su gerente, Manuel Fernández Trigo, decidan la fórmula más correcta de exposición a la opinión pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de agosto de 1986