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Reportaje:Anhelos de cambio en el Pacífico / y 3

1988, el año de los Juegos Olímpicos, será crucial para el futuro político surcoreano

RAMÓN VILARÓ ENVIADO ESPECIAL,Seúl El año 1988 se anuncia como particularmente crucial para el futuro político de Corea del Sur con la coincidencia de dos acontecimientos de relevancia. Por una parte, el actual presidente, Chun Doo Hwan, que tuvo acceso al poder en 1980 tras un golpe de Estado militar, ha anunciado para dicho año su retirada. Por otra, en otoño de 1988, Seúl, la capital surcoreana, será la sede de unos Juegos Olímpicos que están marcados ya por un claro tono político, tanto por su dimensión internacional como por sus repercusiones en la política interior surcoreana.

"Es fundamental para Corea que los Juegos Olímpicos sean un éxito total", afirmó recientemente Sangjin Chunb, miembro del comité organizador de dichos Juegos, en una. conversación mantenida con este enviado en su despacho, desde el que se di visan las instalaciones -casi todas, terminadas- de la ciudad olímpica de Seúl. Los eslóganes olímpicos presiden ya las calles y las tiendas de Seúl y los medios oficiales han lanzado importantes campañas para que los surcoreanos sean corteses con los visitantes y tengan en cuenta que del prestigio de este acontecimiento deportivo dependerá la buena imagen exterior del país. Pero los Juegos tienen un calendario olímpico-político. Primero, en su dimensión nacional ya que tanto el Gobierno como la oposición desearían solucionar las actuales incógnitas política, antes de la celebración de los Juegos. También, en su contexto internacional, porque Seúl espera la respuesta de Corea del Norte, cuya capital, Pyongyang, ha sido invitada a ser sede de las competiciones de pimpón, tiro con arco y fútbol "Los próximos Juegos Asiáticos no serán un simple acontecimiento político, sino que equivaldrán también al impulso de nuevos trabajos en las áreas de la política, la economía y la cultura", dijo el presidente Chun al inaugurar el pasado fin de semana los Juegos Nacionales Surcoreanos, un preludio de la próxima celebración, en septiembre de este año, de los X Juegos Asiáticos, que tendrán también como escenario Seúl. "No pretendemos interrumpir la celebración de los Juegos Asiáticos", replicó Kim Young Sam, uno de los líderes de la oposición. Kim forma parte del grupo de 40 diputados, del partido en el poder y de la oposición, que han empezado a trabajar en pro de la reforma. constitucional. Esta ardua tarea enfrenta a Gobierno y oposición, ya que la oposición exige que el próximo presidente salga de unas elecciones directas y con garantías democráticas, mientras el Gobierno intenta buscar el camino de la apertura política dentro de una línea de continuidad que permita a los militares mantener- su influencia sobre el Gobierno surcoreano.Elección presidencial

En principio, el calendario político prevé la celebración de elecciones presidenciales para finales del año próximo con el fin de designar al sucesor del presidente Chun Doo Hwan.

La oposición espera que esa consulta electoral satisfaga las aspiraciones de la población surcoreana, partidaria de una mayor apertura democrática.

"Es imprescindible que la transición sea pacífica y haya una reconciliación nacional", comentan en las filas del principal partido de la oposición, el Nuevo Partido Democrático de Corea (NKPD), que ha conseguido unir sus diferentes fracciones y atraerse al sector moderado y que es capitaneado por Kim Dae Jung.

Sin embargo, es difícil hacer previsiones de cara al futuro en un país donde la influencia de los estudiantes radicales ha sido evidente en los últimos años y cuya presión callejera en los últimos meses ha empujado al Gobierno autoritario del presidente Chun hacia un esbozo de diálogo con la oposición.

"Hoy hemos ganado 10 puntos de libertad en relación con el mismo período del año anterior", ha comentado un editor de un diario surcoreano.

Tanto Gobierno como oposición parecen mantener un consenso táctico sobre la importancia de los Juegos Olímpicos y en ambas filas parecen latentes los deseos de organizarlos bajo un ambiente de reconciliación nacional y mayor apertura democrática.

Los Juegos Olímpicos de Seúl deberán igualmente ilustrar, en el contexto de las relaciones exteriores, si hay avances en los contactos entre las dos Coreas, en un país cuyo territorio está dividido por el paralelo 38 desde que acabara la guerra de Corea, en 1953.

"Confiamos en que los ataques verbales del régimen comunista de Pyongyang se limiten sólo a la propaganda", afirman en el Comité de Relaciones Exteriores de la Asamblea surcoreana, al valorar la situación mundial, marcada por un mayor relajamiento en las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética -con la posible celebración de una nueva cumbre entre Ronald Reagan y Mijail Gorbachov- y con la posibilidad de que China participe también en los Juegos de Seúl, como parece que lo hará en los próximos Juegos Asiáticos, que se celebrarán el próximo mes de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de junio de 1986